miércoles, 12 de abril de 2017

El hombre que era adicto a la heroína y se hizo millonario con un negocio de Jugos de Fruta


Khalil Rafati atravesaba su novena sobredosis de heroína y los paramédicos intentaban desesperadamente salvarle la vida. El equipo médico usó un desfibrilador para administrarle un shock eléctrico y el drogadicto finalmente recobró la conciencia.
Eso fue en 2003, cuando Khalil tenía 33 años y dormía a la intemperie en las calles de Los Ángeles, California, en Estados Unidos. También era adicto a la pasta base de cocaína o "crack", pesaba apenas 49 kilos y su piel estaba cubierta de úlceras.
"Fui arrestado más veces de las que puedo recordar (por delitos de drogas)", dice Khalil "Estaba hecho un completo desastre... y siempre en tanto dolor que no podía dormir".
Aunque Khalil había tratado antes de dejar las drogas y fracasado, afirma que, después de su novena sobredosis, se dio cuenta por fin de que tenía que cambiar si quería seguir viviendo. Así que pasó cuatro meses en un centro de rehabilitación y, desde entonces, ha estado libre de drogas.
Después de dedicarse a vivir sanamente, Khalil ha tenido tanto éxito rehaciendo su vida que hoy en día es el fundador y propietario de Sunlife Organics, una reconocida empresa de alimentos saludables en California que lo ha hecho millonario.

Con ventas anuales de más de US$6 millones en sus seis sucursales -que son una combinación de café y bar de jugos- y vía su sitio internet, la compañía se prepara para expandirse a otros 16 estados y a Japón. A sus 46 años y acostumbrado a viajar en jet privado, ha sido un largo trayecto desde sus días durmiendo en las calles
El hecho es que la historia de Khalil podría ser el argumento de una película de Hollywood. Nació en Ohio, en el centro de EE.UU., hijo de una madre judía polaca y un padre musulmán. Tuvo una niñez turbulenta, abandonó la escuela sin un diploma y fue arrestado por vandalismo y hurto.
En 1992, a los 21 años, se trasladó a Los Ángeles con el sueño de convertirse en una estrella de cine.
Su carrera como actor nunca despegó, pero empezó a tocar en conjuntos musicales locales y logró tener un buen ingreso lavando los autos de estrellas de Hollywood que incluían a Elizabeth Taylor, Jeff Bridges y Slash, el guitarrista de Guns N' Roses.
Sin embargo, pronto se sumió en las drogas y su vida entró en una espiral descontrolada. Terminó durmiendo dentro de cajas de cartón al lado de otros adictos y vendiendo drogas para costearse su propia adicción.
Pero, después de esa fatídica novena sobredosis, la vida de Khalil cambió completamente para bien. Tras lograr superar la drogadicción, se mantuvo ocupado con varios trabajos. Además de trabajar en dos centros de rehabilitación en Malibú, lavó autos, sacó perros a caminar y se dedicó a la jardinería.  "Pude ahorrar dinero", cuenta. "Trabajé arduamente, siete días a la semana, 16 horas al día".
Khalil también empezó a obsesionarse con hacer sus propios jugos de frutas y vegetales, después de encontrarse con un viejo amigo de Ohio. "Él era más o menos un hippie que empezó a enseñarme sobre vitaminas, comida orgánica y alimentos súper nutritivos", explica. "En ese momento yo buscaba cualquier cosa que me hiciera sentir mejor".
En 2007, Khalil arrendó una casa y abrió su propio centro de rehabilitación, Riviera Recovery, para clientes que pudieran pagar los US$10.000 al mes que costaba la estadía.
Para esos residentes, Khalil les preparaba una mezcla de jugos exóticos como el que llamaba "Wolverine", una combinación de banano, polvo de maca, jalea real y polen.
Con el tiempo, la reputación de estas bebidas empezó a crecer y la gente lo llamaba para comprarlas.
Se dio cuenta de que había suficiente demanda para establecer un negocio separado así que, en 2011, Khalil lanzó Sunlife Organics, en asociación con su mejor amigo y su entonces novia.
Financió el negocio con sus ahorros y la primera sucursal abrió en Malibu. Khalil asegura que fue un éxito inmediato, alcanzando US$1 millón en ventas el primer año.
Hoy en día, la empresa emplea a más de 200 personas en sus 6 sucursales. Además de jugos, ahora vende una gama de alimentos y ropa, como camisetas y sudaderas.
Rob Nazara, un analista de Deutsche Bank en Nueva York, dice que la historia de Khalil revela una verdadera fortaleza de carácter.

"No importa los antecedentes educacionales o profesionales que se tenga, el éxito de un empresario está impulsado por temple, determinación y ambición".

Además de Sunlife Organics, Khalil todavía administra Riviera Recovery y es dueño de un estudio de yoga en Malibú. También se tomó el tiempo para escribir su autobiografía, "Me olvidé de morirme", publicada en 2015.

"No me considero súper inteligente pero tengo apetito por la vida, y me lanzo de lleno a algo cuando me propongo hacerlo". ", comenta Khalil
BBC

¿Cómo podemos hacer para que las personas que trabajan con nosotros, sientan mayor motivación?


Si una empresa que atraviesa un momento de dificultad, transmite en sus mensajes y en su conducta la idea de que con esfuerzo colectivo se logrará superar el periodo de crisis, está enviando a sus empleados un mensaje de seguridad y de tranquilidad.

¿Cómo hacer que su eficacia y compromiso aumente en el trabajo?
Si se fomenta una atmósfera en el que todas las personas pueden comunicarse con respeto y autenticidad (y no un ambiente basado en prejuicios y etiquetados), y se genera un sentido de comunidad cuyo objetivo es la conexión y las relaciones de afinidad; si además, las personas se sienten atendidas y apoyadas ante las dificultades y los errores, en lugar de verse juzgadas y atacadas como personas, esa relación de fidelidad y afinidad aumentará de manera sostenida.
Si por otra parte, a esas personas se les da responsabilidad para que aporten iniciativas y “terreno para correr”, entonces su situación mental, emocional y fisiológica permitirá que su potencial individual trabaje a nivel desconocido, ya que empezará a activarse cualidades dormidas, como la creatividad, que solo florece en el ser humano cuando se siente libre y puede enfocar su destino hacia el que avanza ilusionado y cargado de energía vital, en lugar de tener su atención dividida al sentir que sus necesidades más básicas no son ni mínimamente cubiertas.

Las empresas de hoy, si quieren aumentar de manera sustancial sus resultados y hacer frente al cambio, no adaptarse a él, sino generándolo, tiene que empezar a “mimar” más a sus empleados.

Cuanto más profundas sean las relaciones, mayor y mejor serán los resultados.

El principal negocio en los negocios es conectar con las personas y añadirles valor.

No olvidemos que una empresa no es más que una iniciativa humana que une a varias personas entorno a un sueño, que las anima a expresar sus talentos al máximo, y aportar un gran valor a aquellos a los que sirven...

Al ritmo frenético al que trabajamos, es fácil sacrificar las relaciones en favor de los resultados, pero la realidad es que cuantos más fuertes sean los lazos entre tus compañeros y tú, así como las relaciones con los clientes para los que trabajabas, mejores serán los resultados.

Cuanto más aportes a todos los elementos implicados en la empresa (desde compañeros hasta tus clientes), mayor será el éxito financiero de tu empresa y el de tu propia carrera.

Si me concentro en tratar bien a los demás y en ser útil de todas maneras posibles, el resultado será el éxito personal.

El ser humano ha de dejar de ser un medio para conseguir resultados y empezar a ser un fin por sí mismo; entonces los resultados se producirán de manera natural y en gran abundancia.

Según lo expuesto, podríamos re-dibujar la pirámide de Maslow teniendo en cuenta lo que las personas deseamos encontrar en nuestro entorno laboral.

La pirámide quedaría más o menos así:




¿Compensamos realmente las motivaciones de los demás?
Entendida la pirámide de las necesidades de Maslow, debemos cuestionarnos como lo estamos haciendo hasta ahora: ¿estamos ayudando o no a que nuestros colaboradores puedan cubrir sus necesidades?
Esta pregunta es importante, ya que no se puede exigir fidelidad a la empresa, si la empresa no muestra un interés claro por entender y cubrir las motivaciones de aquellas personas que trabajan en ellas, es decir, si la empresa no deja de desmotivar activamente a sus trabajadores.

A continuación, vemos algunos puntos para entender con mayor claridad cómo podemos hacer que las personas que trabajan con nosotros sientan mayor motivación:
·        ¿Por qué hacer un trabajo creativo es lo que más nos satisface a las personas? Todos nacemos con altas capacidades creativas, pero nuestro sistema educativo, social y familiar, no favorecen que dichas cualidades se activen. Por tanto, es importante que se estimulen la producción de iniciativas y que se vaya perdiendo poco a poco el miedo a la equivocación.

Cuando uno ve que su imaginación y sus iniciativas han podido mejorar un proceso, un producto o una relación con otra persona, se siente profundamente alegre.
·         ¿Por qué a las personas nos importa estar informadas y participar en las decisiones que nos afectan? Porque si la información fluye de manera continua, es mucho más fácil que los rumores (esa forma pobre y caótica de comunicación) se ponga en marcha y que se generen supuestos que muchas veces nos llenan de dudas y de preocupaciones.
·         ¿Por qué crece la autoestima cuando se consiguen objetivos que parecían inalcanzables? Todos podemos alcanzar cosas mucho más mayores de lo que pensamos, y aprender a romper nuestros aparentes límites, nos llena de autoconfianza y de sentido de valor. Y para ello, tenemos que salir de nuestra zona de seguridad y aceptar riesgos.
La excelencia es imposible de alcanzar si no tenemos permisos para equivocarnos.
·         ¿Por qué las personas necesitamos estímulos para crecer, progresar y desarrollar nuevas habilidades? La necesidad de evolución permanente no es sólo física sino también mental. Necesitamos la experiencia de hacer frente a desafíos y superarlos; salir de nuestra zona de seguridad, superar nuestros miedos y crecer.
Una cultura que genere miedo al riesgo entre su gente nunca puede motivarles para que saquen lo mejor que hay en su interior, porque la ansiedad ante el posible fracaso paraliza aquellos recursos personales que en otras situaciones se hubieran activados.
·         ¿Por qué las personas necesitamos sentirnos respetadas y saber que los demás se interesan por nuestras necesidades? Uno se siente respetado, cuando se le escucha con la atención interesada de un niño y no con la atendió paciente y educada de un adulto.
Los seres humanos tendemos a centrarnos en nosotros mismos y pensar que nuestro punto de vista sobre distintas cosas es la verdad absoluta.
Cuando alguien siente que su punto de vista no interesa nada, entonces no se siente respetado y por consiguiente no puede llegar a confiar. Nadie confía plenamente en alguien que no le transmite respeto.

Fuente Sergio Llul

martes, 11 de abril de 2017

En el marketing de hoy, crear no es una opción

Crear un producto nuevo no es poca cosa. Cada vez que una empresa diseña una marca o un producto se expone al fracaso de manera certera. De hecho, solo uno de cada cinco productos sobrevive en el mercado más de 3 años después de ser lanzado. Una estadística que no miente*.
Hoy ya no se trata de "el que no arriesga no gana". En el marketing de hoy, "el que no arriesga, pierde".
¿Qué se necesita, entonces, para sobrevivir allá afuera?
Si aún no creen en mi premisa, solo piensen en el último producto nuevo que recuerden. ¿Les suena 'La Moradita' de Inca Kola?, ¿la cerveza 'Quara'?, o, quizás, ¿el 'atún de pollo' San Fernando? 
Y es que lanzar productos nuevos es una tarea ardua y compleja. Requiere de mucha investigación, certeza en cálculos de costos, análisis detallado en política de distribución, conciencia sobre manejo de precios, capacidad para hacer relevante el diferencial del concepto, contundencia para despertar el interés del consumidor, y como cereza, una nada despreciable cuota de suerte. 
Con más de 15 lanzamientos de productos en mi haber, puedo decir que esto es más difícil de lo que suena. Sin embargo, esto no significa que debamos conformarnos y vivir en la tranquilidad sosegada de nuestras marcas y productos habituales.  
Hoy en día, las categorías maduras y clásicas (pensemos en jeans, galletas, cemento, leche, etc.), son continuamente desafiadas por competidores dentro de su misma categoría y por nuevas sub-categorías. Es decir, hoy Gloria no solamente es desafiada por Ideal, sino también por un yogurt Tigo o por una "leche de almendras". Las galletas son atacadas por los snacks, las barras de cereal, los wafers, etc. Y así sucesivamente.
Vivimos en un mundo en el cual los límites entre categorías son cada vez más difusos, y en dónde nuestra competencia está buscando entregar más valor agregado y "alguito más" para restarnos competitividad. Hoy en día, tener un buen producto -de buena calidad y aspecto- es menos diferenciador que nunca y ya no basta con cumplir las expectativas del consumidor. Hoy tenemos que trascender su necesidad.
Donde antes el consumidor tenía un teléfono, debemos adicionarle un mapa de tráfico, un procesador de hojas de cálculo y un retocador de imágenes; y en donde antes tenía un té, hoy debemos ofrecerle un diurético, un quema grasa y un relajante. El mundo cambió y el consumidor también, ya que nunca antes tuvo una oferta tan variada y compleja. 

¿Qué hacer, entonces?

El juego consiste en crear conceptos potentes que enganchen, pero que a la vez resuelvan. El consumidor ya no se deja engatusar por la mera emoción, hoy compara y exige. Además, si no eres tú quien le da el "extra", lo hará tu competidor, y serás testigo de cómo te abandona en pro de una solución más completa.
¿Entonces que hago?
·         Prepárate para ser quien construya el valor agregado que necesitan tus consumidores.
·         Aprende de tus errores,
·         Enfócate en sus necesidades,
·         Construye un diferencial  y
·         Arriésgate
Hoy ya no se trata de "el que no arriesga no gana". 
En el marketing de hoy, el que no arriesga, pierde.

¿Y tú ya pensaste en cuál será tu próxima estrategia?

 

Fuente: Luis Valdivia Zárate

Licenciado en Administración de Empresas y Master en Marketing y Ventas por ESADE (Barcelona) y SDA Bocconi (Milán).
Especialista en Marketing de consumo masivo e investigación de mercados, con experiencia en transnacionales como

The Coca-Cola Company, Anheuser-Busch/AmBev y Nestlé.


martes, 28 de marzo de 2017

Cómo mejorar la imagen personal para triunfar en los negocios

¿Te ha pasado alguna vez que has rechazado una conversación con alguien porque vestía de manera extravagante o desaliñada?
Los humanos somos seres visuales por naturaleza y estamos hechos para confiar en nuestra vista y la información que ésta nos proporciona. Por eso nos gustan ciertas cosas por su apariencia y descartamos otras por la misma razón.
Por lo tanto, es de lógica que nuestra imagen influya en nuestras relaciones sociales y profesionales. Solo tenemos una oportunidad para causar una buena impresión profesional de modo que: ¿cómo puedes mejorar la imagen personal para triunfar en los negocios?
Cuando emprendes tiendes a identificarte con tu empresa y estás tan pendiente de la imagen de tu marca que olvidas por un momento tu imagen personal.
La empresa se personifica en el emprendedor y, en este sentido, tanto clientes, como inversores y  competidores al verte, estarán viendo tu negocio.
Al trabajar tu marca personal no debes pasar por alto tu imagen puesto que tus actuaciones afectan directamente a la credibilidad, reputación e influencia de tu empresa.
Por eso, debes cuidarla con el mismo empeño que le dedicas a la imagen de tu empresa, puesto que una mala imagen del emprendedor podría poner fin a todo su proyecto.
Consejos previos para mejorar la imagen personal
Confía en ti: la falta de confianza en uno mismo se transmite de forma clara en la manera con la que actuamos. Dejamos ver nuestros sentimientos e inseguridades mucho más de lo que te podrías llegar a imaginar y, por mucho que cuides tu imagen personal, una autoestima baja podría causar una mala impresión ante los que te rodean. De modo que ¡quiérete! Acéptate cómo eres y confía en ti, ese es el primer paso.
Sé fiel a ti mismo: tu indumentaria debe expresar tu personalidad y los valores de tu empresa. No intentes ser otra persona, del mismo modo que tu empresa no ha sido la copia de la idea de otra persona. Tratar de imitar a alguien puede ser muy negativo para tu imagen. ¡Sé tú mismo!
Adáptate: ten en cuenta que cada cultura tiene simbologías y costumbres distintas. Conviene que te informes de estos conceptos allá donde vayas para que tu imagen se adapte a ellos sin cambiar tu mensaje.
Los detalles marcan la diferencia: cuida siempre los detalles, la imagen personal es algo más que tu vestimenta o tu maquillaje. Son los detalles los que generan esa sensación de confianza, seriedad y profesionalidad ante los que te rodean.
Tu mirada a los interlocutores, tu lenguaje no verbal… e incluso una mancha en tu camisa pueden hacer que pierdas la atención de tu audiencia.
4 Pasos para mejorar la imagen personal
1. Reflexión
Para gestionar de forma eficiente tu imagen personal debes pasar por una primera fase en la que lleves a cabo un proceso de reflexión a través del cual pretendes descubrir quién eres, qué quieres y quién puede ayudarte a conseguirlo.
En un primer momento debes saber en qué punto del camino te encuentras en este preciso momento, cuál es tu imagen actual y continuar definiendo qué te diferencia (esta puede ser la parte más difícil del proceso) descubre dónde aportas valor.
Seguidamente, deberás fijar tus metas, saber a dónde quieres ir te ayudará a definir el camino a seguir adecuado para lograrlo.
También deberás establecer esos grupos que, de forma directa o indirecta, pueden ayudarte a conseguir tus objetivos. Segmenta tu mercado y enfoca tu comunicación a ellos. Hecha esta reflexión previa, ¡toca pasar a la acción!
2.                       Presencia y aspecto físico
Lejos de tratarse de algo superficial, el físico es un concepto clave para el mejorar la imagen personal puesto que consiste en la representación mental de ti mismo.
En este apartado hasta el pequeño detalle resulta crucial (como hemos dicho anteriormente, los detalles marcan la diferencia).
En este apartado, deberás sacarle partido a tus virtudes, a pesar de que no todos hemos sido igualmente privilegiados por la naturaleza, todos podemos potenciar nuestros puntos fuertes.
Si necesitas ayuda para sacarte partido puedes recurrir a un profesional. Cada vez hay más personas dedicadas a cuidar tu imagen que ofrecen una gran eficacia.
Otro aspecto clave de tu presencia profesional es tu indumentaria. Debes tener en cuenta que los códigos de vestimenta no son universales y varían según la localización geográfica. Debes saber vestir adecuadamente para cada ocasión. Ah! Y evita los conocidos como “enemigos de la imagen”: tallas inadecuadas, accesorios deteriorados o pasados de moda, etc.
Las “herramientas” que utilizas como profesional (coche, bolígrafo, bloc de notas, etc.) también hablan mucho de ti y debes asegurarte que comunican el mensaje deseado puesto que muestran tu competencia profesional.
3. Comportamiento y comunicación no verbal
Alcanzar las metas propuestas no solo depende de tus conocimientos, sino también de tus capacidades sociales.
Si este apartado no es tu fuerte, tengo una buena noticia para ti ¡el carisma se puede aprender!
Existen ciertas reglas de oro en el éxito social como por ejemplo, la importancia de una sonrisa, una mentalidad positiva te abrirá muchas puertas, o la puntualidad, puesto que llegar tarde es una falta de respeto para la persona que espera, hace suponer que tu tiempo es más importante que el suyo.
Es importante para mejorar la imagen personal que cumplas tus compromisos y promesas. Si no tienes intención de hacerlo, simplemente no te comprometas, ya que ser fiel a tu palabra es la máxima expresión de tu credibilidad.
En cuanto a tu comunicación no verbal, debes cuidar tus gestos.
En este sentido, intenta no tensar los rasgos de la cara (mandíbula rígida o labios tensos) puesto que producen rechazo.
Las posturas corporales que adoptes deben ser abiertas (abrir el pecho, mostrar las palmas de las manos evitando los brazos o piernas cruzadas o la mirada perdida).
Mira siempre a los ojos de la persona con la que hablas. No olvides mostrar siempre un trato amable, cortés y tolerante, siempre haciendo gala de tu simpatía y buen humor.
4.                       Tu mensaje
Las palabras no se las lleva el viento (sobre todo si lo has escrito en Internet), por eso debes tener especial cuidado con lo que dices y escribes para que no se vuelva en tu contra en un futuro.
¡Piensa antes de hablar! Es crucial que el receptor de tu mensaje entienda lo que quieres transmitir, de modo que debes adaptar tu mensaje a la audiencia, tanto al público como al canal.
¿Sabías que todos los mensajes pueden enfocarse desde un punto de vista positivo? A las personas siempre les resulta más agradable lo positivo que lo negativo y, para que tus mensajes sean mejor aceptados, te recomendamos que los enfoques desde una perspectiva más positiva.
Recuerda que tu marca eres tú, y, en el mercado tan competitivo en el que nos encontramos, no nos queda más remedio que potenciar nuestra imagen personal para triunfar en el mundo de los negocios.

Aporte Claudia Roca