miércoles, 22 de julio de 2015

15 motivos del fracaso emprendedor (Los errores más habituales que cometen los emprendedores)



¿Por qué una nueva empresa, a pesar de tener una idea novedosa y un creador ilusionado, se hunde antes de tiempo?.

Por lo general, un emprendedor es una persona visionaria, con ideas creativas y actitudes constantes, que siempre está viendo oportunidades de negocios donde otros no las ven. A veces, por la falta de experiencia, las nuevas empresas fracasan a pesar de las ganas del nuevo empresario de que siga adelante.

Es por eso que hicimos un listado con los errores más habituales que cometen los emprendedores y que lleva, finalmente, al fracaso de la empresa. Toma nota y evítalos desde el comienzo:

1.    La falta de experiencia en el sector
En los negocios las cosas y los cambios ocurren rápido, y puede que no tengamos tiempo para aprender lo suficiente sobre éste. Por eso, antes emprender debes investigar acerca del mercado en el que te insertarás para definir si tu proyecto es realmente demandado por el público y cuál es la competencia a la que te enfrentarás, así como tu capacidad para enfrentarla.

2.    Una mala ubicación
La ubicación lo es todo para el comercio físico. Si no estamos en la ubicación correcta no conseguiremos encontrar ni convencer a los clientes para que vayan a visitarnos.

Antes de alquilar o comprar un local, debes hacer un estudio de la cantidad de gente que diariamente pasa por ese espacio y las características de ésta. Procura instalarte en una zona comercial de buena afluencia, donde se encuentren personas que sean parte de tu target.

3.    La falta de un Plan de negocios
Es necesario conocer, al menos, los datos claves sobre tu proyecto y sobre el sector. Para eso, debes estudiar el mercado, analizar la política de precios, los costes, la rentabilidad, la inversión necesaria y el financiamiento. El plan de negocios te ayudará a entender los puntos clave, evitar errores, hacer proyecciones y sobre todo, a conseguir capital y préstamos para tu empresa.

4. Perder demasiado tiempo en elaborar el producto y la estrategia
Ningún producto será perfecto ni tampoco ninguna estrategia será infalible. Es mucho mejor tomar una decisión analizada, equivocarse y corregir. Aunque debes entrar al mercado con un buen plan y estrategia, si te demoras mucho puede que alguien más implemente tu idea y te gane el negocio.

4.    Empezar sin el capital suficiente
Los emprendedores suelen calcular una necesidad de financiación un poco por encima de la inversión inicial y confían en el éxito de la empresa para autofinanciarse desde el principio. Sin embargo, es frecuente que las cosas tarden meses o años en generar la tesorería suficiente. Un capital inicial demasiado corto puede condenar un proyecto bueno a los pocos meses de su inicio.

5.    No tener mercado
La tendencia a buscar un mercado sin competidores lleva al emprendedor a buscar un mercado que no es lo suficiente para comercializar un producto o entregar un servicio. Es muy importante que identifiques a tus potenciales consumidores y asegurar que existe una demanda suficiente para tu oferta.

6.    Querer empezar a lo grande
Es un riesgo innecesario. Para eso, equipa tu empresa con material de segunda mano, alquila en lugar de comprar, empieza con una plantilla ajustada y abre una sola sucursal.

7.    Un crecimiento excesivo
A veces, los emprendedores desarrollan tan rápidamente su empresa que termina muriendo gracias a su propio éxito, lo que en la mayoría de los casos se debe a motivos de finanzas. Si a tu empresa le empieza a ir bien, debes desarrollar un plan estratégico y realista de crecimiento sostenido.

8.    Publicidad insuficiente
Debes tener presente que debes hacer publicidad y promoción de tu empresa, pero no en exceso sino cuentas con los recursos para ello. También sucede que algunos empresarios piensan que los clientes vendrán solos y no quieren hacer ningún tipo de publicidad o estrategia de marketing. Lo importante es que debes dar a conocer a tu empresa a los consumidores.

9.    Estar demasiado solo
Una empresa se construye en base al equipo que formas. Al estar rodeado de más gente, puedes apoyarte en el resto y juntos enfrentar los retos y desafíos, así estarás más motivado en sacar adelante tu negocio y a superar los fracasos.

10.  Abandonar demasiado pronto
Emprender no es una tarea fácil, requieres de mucha paciencia y perseverancia para mantenerte firme en tu idea de sacarlo adelante. En muchos momentos te sentirás agobiado, pero si tu negocio es bueno pronto verás sus frutos si trabajas con ahínco y esfuerzo. Recuerda que, por lo general, los beneficios no aparecen en el corto plazo.

11.  Rodearse de personas poco capaces
No debes tener miedo a contratar a personas más capaces que tú, debido a que es precisamente ese tipo de empleados el que necesitas para que tu empresa sea exitosa y no trabajadores mediocres que no realicen sus labores.

12.  No poner al cliente en el primer lugar
Siempre debes tener presente que el cliente es lo más importante de tu empresa; tienes que escucharlo y poner sus necesidades en primer lugar, ya que sus requerimientos son la razón de ser de tu negocio.

13.  No adaptarse
Tus clientes y el mercado en general serán muy dinámicos y cambiantes, por lo tanto, debes adaptarte a ellos y escucharlos para ir mejorando los procesos de forma continua y optimizarlos a medida que avanza el tiempo. Si no lo haces, tu empresa se quedará rezagada y la competencia te vencerá.

14.  Falta de compromiso
La tarea de emprender es muy dura, debido a que requiere de mucho trabajo, esfuerzo, tomar decisiones difíciles, aguantar muchas cosas y hacer diversos sacrificios. La decisión de crear una empresa requiere de tu compromiso en un 100%, si no es así, muchas empresas fracasan por esta misma razón.

Fuente: SoyEntrepreneur

sábado, 18 de julio de 2015

¿Cómo mantener nuestro cerebro sano?... (Diez consejos claves)


La mayoría de las personas pueden realizar actividades que les ayude a mantener su mente activa y un cerebro sano, incluso en la tercera edad.

El cerebro es el principal órgano del cuerpo humano, por ello, es importante ejercitarlo para cuidar su salud y mejorar la destreza mental.

De acuerdo a investigaciones del Instituto de Neurocirugía Maxine Dunitz, la mayoría de las personas pueden realizar actividades que les ayude a mantener su mente activa y un cerebro sano, incluso en la tercera edad.

A continuación los siguientes tips para cuidar tu cerebro:

1.- Arma un rompecabezas
El cerebro responde a los retos que lo mantienen activo, también puedes resolver acertijos, ambas actividades reducen el riesgo de demencia.

2.- Dieta nutritiva
La deficiencia de vitaminas disminuye la memoria. Por el contrario, la vitamina B mejora la concentración.

3.- Evita el consumo de alcohol
El exceso reduce la masa del cerebro, altera las sustancias químicas de señalización, reduce la memoria y las funciones cognitivas.

4.- Alimenta tu mente
La mejor dieta incluye granos enteros, frutas, verduras, frijoles, nueces, semillas y alimentos que contengan ácidos grasos omega-3.

5.- Dejar de fumar
Produce daño celular cerebral y cáncer de pulmón, que cuando se propaga el primer órgano que ataca es el cerebro.

6.- Duerme
La falta de sueño afecta la capacidad del cerebro para almacenar y recuperar recuerdos.

7.- Haz ejercicio
La actividad física despeja la mente y estimula la producción de endorfinas, hormonas que te producen bienestar y placer.

8.- Reduce el consumo de azúcar
Las células del cerebro necesitan un suministro constante de azúcar como combustible. Las frutas y las verduras son una excelente opción. Evita la comida rápida y azúcares simples.

9.- Protégete
Si haces deporte, usa un casco que te proteja de golpes en la cabeza.

10.- Cuida tus niveles
Es importante que verifiques tus niveles de colesterol y presión arterial, ya que si se encuentran elevados podrían causarte un derrame cerebral.

Sigue estos sencillos consejos para cuidar la salud de tu cerebro.


Fuente Excélsior / LifeStyle

30 Cosas Que Debes Dejar De Hacerte A Ti Misma!


Hay momentos en la vida en que sabemos que queremos cambiar, ir a algún lado, hacer algo importante… Pero no sabemos cómo. Pues traigo buenas noticias: traemos para ti las treinta cosas que debes dejar de hacerte a ti mism@ para poder lograr esas grandes cosas para las que estás destinad@. No es una lista de cosas por hacer, son cosas que todos debemos dejar de hacer. Necesitamos dejar espacio a las nuevas y mejores cosas de la vida.

1. Deja de pasar tiempo con las personas equivocadas.
La vida es muy corta como para gastarla junto a personas que succionan tu energía y felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti, no deberías pelear por un lugar. Nunca jamás insistas con alguien que te pasa por alto. Recuerda que los verdaderos amigos no son necesariamente aquellos que se quedan contigo en los buenos tiempos, sino los que permanecen en las peores situaciones.

2. Deja de huir de tus problemas.
¡Enfréntalos! No será fácil, nadie es capaz de salir ileso de todos los problemas. No siempre se puede salir instantáneamente de un problema cuando se presenta, no estamos hechos para eso. De hecho, lo normal es que sintamos tristeza, enojo, dolor, incertidumbre, derrota. Este es el propósito de la vida: Enfrentar los problemas, aprender de ellos, adaptarse y, finalmente, resolverlos con el paso del tiempo. Es lo que nos convierte y moldea a lo largo de la vida.

3. Deja de mentirte.
Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestra vida mejorará sólo cuando aprovechemos las oportunidades y la primera y más difícil es ser realmente honestos con nosotros mismos.

4. No dejes tus propias necesidades para lo último.
La cosa más terrible es perderse a sí mismo mientras amas a alguien más, olvidándose de lo especial que es uno mismo. Esto no significa que dejes de ayudar a otros, sino que debes ayudarte a ti mismo también. Si existe un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importa, ¡Ese momento es justo ahora!

5. Deja de intentar ser alguien que no eres.
Uno de los grandes retos de la vida es ser uno mismo en un mundo que quiere que todos sean iguales. Siempre habrá alguien más listo, más guapo, más joven o más viejo, pero NUNCA serán TÚ. Jamás cambies para agradar a las personas; sé tú mismo y las personas correctas te amarán por ello.

6. Deja de aferrarte al pasado.
No puedes comenzar un nuevo capítulo en la vida si sigues leyendo y releyendo el anterior.

7. Deja de tenerle miedo a los errores.
Hacer algo y equivocarse es, al menos, diez veces más productivo que no hacer nada. Cada éxito trae una historia de fracasos detrás y cada error es un paso más cerca de la victoria. Uno termina arrepintiéndose de las cosas que no hizo más que de las cosas que hizo.

8. Deja de culparte por errores pasados.
Quizá amamos a la persona equivocada y lloramos por errores cometidos, pero no importa cuántas cosas hemos hecho mal, algo es seguro: los errores nos ayudan a encontrar a la persona y a las cosas correctas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso nos arrepentimos de cosas de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus problemas y estás aquí y AHORA con el poder de moldear tus días y tu futuro. Cada cosa que te ha pasado en la vida te está preparando para algo que aún está por venir.

9. Deja de intentar comprar la felicidad.
Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que en verdad nos satisfacen son totalmente gratis: el amor, las carcajadas y trabajar en nuestras pasiones.

10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en otros.
Si no eres feliz con quien eres por dentro, no serás feliz en una relación de largo plazo con cualquier otra persona. Primero tienes que crear estabilidad en tu propia vida, antes de que puedas compartir la vida con alguien más.

11. Deja de ser pasivo.
No pienses demasiado las cosas o crearás un problema que ni siquiera estaba ahí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma acciones decisivas. No puedes cambiar cuando te rehúsas a confrontar las cosas, el progreso implica riesgo, ¡Punto! No puedes llegar a segunda base si tienes un pie en la primera.

12. Deja de creer que no estás listo.
Nadie se siente 100% preparado cuando una oportunidad se presenta. Es porque las oportunidades en la vida nos empujan fuera de nuestras zonas de confort, lo que significa que nunca nos sentiremos completamente cómodos en un principio.

13. Deja de envolverte en relaciones por las razones equivocadas.
Las relaciones deben ser escogidas sabiamente. “Mejor sola que mal acompañada”, decía mi abuelita. No hay necesidad de apresurarse, si algo debe ser lo será a su debido tiempo, con la persona adecuada y el momento debido. Enamórate cuando estés listo, no cuando te sientas solo.

14. Deja de evitar nuevas relaciones sólo porque las pasadas no funcionaron.
En tu vida te darás cuenta de que hay un propósito para cada persona que conozcas. Algunas personas te pondrán a prueba, otras te enseñarán grandes lecciones, pero lo más importante es que algunas sacarán lo mejor de ti.

15. Deja de competir contra todos.
No te preocupes si a otros les va mejor que a ti, concéntrate en romper tus propios récords cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo, sólo eso.

16. Deja de lado los celos.
Los celos son el arte de contar las bendiciones ajenas en vez de las propias. Pregúntate esto: “¿Qué es lo que tengo yo que todos los demás quieren?”

17. Deja de quejarte y de sentir pena de ti mismo.
La vida tiene sus altibajos por una razón: para moldear tu camino en la dirección correcta para ti. Puede que no veas o entiendas todo en el momento en que sucede, eso puede ser muy duro. Pero recuerda los momentos difíciles que ya has pasado: Casi siempre nos llevan a mejores lugares, personas, estados mentales o situaciones, eventualmente. ¡Así que sonríe! Deja que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y así continuarás.

18. Deja de guardar resentimiento.
No vivas tu vida con odio en el corazón. Terminarás lastimándote a ti mismo más de lo que las personas que odias podrían. El perdón no es sólo decir: “Está bien lo que me hiciste”, es poder decir: “No voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad para siempre”. El perdón es la respuesta, déjalo ir, encuentra la paz, ¡Libérate! Y recuerda, el perdón no es sólo para las demás personas, también es para ti mismo. Si debes, perdónate a ti mismo, supéralo e intenta hacerlo mejor la siguiente ocasión.

19. Deja de permitir que otros te bajen a su nivel.
Niégate rotundamente a rebajar tus estándares para adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.

20. Deja de desperdiciar el tiempo explicando tus razones a los demás.
Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos ni siquiera lo creerán. Sólo haz lo que tu corazón te dice que es correcto.

21. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin tomarte un descanso.
El tiempo perfecto para tomarte una pausa es justo cuando no tienes tiempo para ello. Si continúas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Hay veces que necesitamos un descanso para ver las cosas más claramente.

22. Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos.
Disfruta de las cosas pequeñas porque un día mirarás atrás y descubrirás que eran, en realidad, las cosas más grandes. La mejor parte de tu vida serán las cosas pequeñas, momentos innumerables que invertiste sonriendo a quien te interesa de verdad.

23. Deja de intentar que las cosas sean perfectas.
El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a las personas que hacen las cosas en tiempo y forma.

24. Deja de seguir el camino más fácil.
La vida no es fácil, especialmente cuando planeas realizarte en algo que vale la pena. No tomes la alternativa más fácil siempre, haz cosas extraordinarias.

25. Deja de actuar como si todo estuviera bien cuando no lo está.
Está bien quebrarse de vez en cuando, no tienes que pretender ser fuerte, no hay necesidad de probarle a nadie que todo está perfectamente todo el tiempo. No debería preocuparte lo que los demás piensan. Llora si lo necesitas, es saludable dejar fluir esas lágrimas. Cuanto más pronto lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo, sonreír de verdad.

26. Deja de culpar a los demás de tus problemas.
La capacidad de alcanzar tus sueños depende de tu capacidad de hacerte responsable de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te pasa, estás rechazando esta responsabilidad: Le das poder a otros sobre una parte de tu vida.

27. Deja de hacerlo todo por todos.
Eso es imposible, y solamente terminarás exhausto. Pero hacer sonreír a una persona, a esa persona especial sí puede cambiar el mundo. Quizá no el mundo entero, pero sí una parte de él: enfocarse es el secreto.

28. Deja de preocuparte demasiado.
Preocuparse no le quita problemas al día de mañana, le quita felicidad al día de hoy. Una manera de saber si vale la pena preocuparse es plantearse la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿Tres años? ¿Dentro de cinco años?” Si la respuesta es negativa, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto.

29. Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda.
Mejor, enfócate en lo que sí quieres que pase. Pensar positivo es el preámbulo al éxito rotundo. Si despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso sucederá ese día y pones suficiente atención, descubrirás que estabas en lo correcto.

30. Deja de ser ingrato.
No importa lo bien o lo mal que te ha ido, levántate de la cama agradecido por tener vida. Hay quienes, en algún lugar, luchan por ella desesperadamente. En lugar de pensar en lo que te hace falta, intenta pensar en lo que tienes y que a muchos les hace falta.

En lo personal, me doy cuenta de que soy culpable de muchos de estos errores. Definitivamente una lista muy útil y que podría cambiar muchas vidas. ¡A ponerla en marcha!

Mateo 6:33

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

viernes, 17 de julio de 2015

¿Cómo tratar a los clientes descontentos?



Nunca llueve a gusto de todos. Frase que se puede extrapolar a la perfección para el comercio. Da igual lo maravillosos que sean nuestros productos y la disposición habida para ofrecer el mejor servicio al cliente, ya que es inevitable algún cliente descontento. Y aunque es imposible gustar a todo el mundo, hay que cuidar desde el cliente más simpático hasta al cliente “quejica”.
Además, hay una máxima que dice “el cliente siempre lleva la razón”, y aunque no estoy cien por cien convencida de ella, lo cierto es que tenemos que solucionar el problema y no podemos entrar en discusiones polémicas. Por lo tanto, aunque tratar con clientes descontentos no es fácil, no llegaremos a buen puerto a través de la confrontación, por lo que tenemos que dar la vuelta a la situación para ver una oportunidad de éxito si sabemos encauzar el problema de la forma correcta.
Cómo tratar con un cliente insatisfecho
Quejas sobre un producto defectuoso, una mala experiencia que no cubrió sus necesidades, quejas sobre la atención al cliente, envíos fueras de plazos, críticas sobre precios… Los motivos por los cuales un cliente puede estar molesto pueden ser muy variopintos. ¿Qué podemos hacer para lidiar con ellos?
En primer lugar, debemos escuchar al cliente y ponernos en su situación. No nos tenemos que apresurar a buscar una solución hasta que no entendamos el problema que tiene.  Para ello, debemos escuchar con atención lo que nos dice intentando dominar la conversación, pero sin decir nada malo ni inadecuado.
No podemos perder las formas en ningún momento. Aunque un cliente nos esté hablando en un tono de voz elevado, no caigamos en ese error. Si vemos que nos falta el respeto, le paramos los pies pero bajo ningún concepto debemos entrar en las faltas de respeto. Ya sabes… las noticias siempre vuelan.
Durante la conversación, hay que dar confianza a la persona que escuchas. Mantener el contacto visual, responder a lo que diga, repetir a veces lo que se dice puede ayudar para que el cliente sienta que se le está haciendo caso.
Una vez se haya entendido el problema, hay que pedir disculpas, incluso aun pensando que tenemos la razón. Escuchar un “lamentamos si ha existido algún inconveniente” puede calmar, aunque lo perfecto sería un “lo lamentamos” y luego lanzarse a un “veremos cómo vamos a resolver esta situación”.
El paso siguiente es buscar una solución y darle alternativas. Aunque lo idóneo sería preparar a los empleados frente a quejas de cliente o problemas, no todas las situaciones son iguales y, por ende, los recursos tampoco.
Hay que diferenciar entra las soluciones que pueden satisfacer a los compradores entre las que merecen la pena a la empresa, para así poder dirigir la conversación a la más conveniente. Incluso si creemos que la empresa ha cometido un gran error, tendremos que pensar en compensarles si lo vemos oportuno.
En casos extremos y que no sepamos qué hacer, también podemos dejar que el cliente nos lleve a la solución que les haga felices y que no habíamos caído en ellos. Sea como fuere, hay que hacer lo posible por complacerlo.
Una vez decidido cómo se va arreglar el problema, habrá que hacer seguimiento del mismo. Una llamada a tiempo para ver qué tal van las cosas puede salvarnos de futuros descontentos y demostrar compromiso. Ellos agradecerán que alguien de la alta jerarquía o el mismo dueño de la empresa se tome el tiempo de levantar el teléfono y preocuparse por ellos.
Aprovecha para fidelizar al cliente
La gestión de las reclamaciones puede llegar a ser la clave para fidelizar a clientes. Pueden observar que no solo sabemos sacar partido a la cara buena de la moneda, sino que somos una empresa sería capaz de resolver de forma rápida un problema creando confianza en ellos.
No obstante, no debemos esperar a que el problema nos dé en la cara para reaccionar ante él. Debemos ser proactivos ya que muchas veces no hace falta que el cliente nos diga que están descontentos. ¡Se les puede notar hasta en la cara! Por ello, es vital ser críticos con nosotros mismos y adelantarnos con un plan para resolver cualquier incidencia.
Además, ahora analizar la satisfacción de nuestros clientes puede ser muy sencillo. Con herramientas como las redes sociales y los foros podemos ver que opinan ellos de nosotros. Es tan sencillo como buscar el nombre de tu empresa o marca en Twitter, o identificar los foros más cercanos a nuestro sector y mantenerlos vigilados.

Y por último, pero no menos importante, debemos aprender de los errores. El tratar con problemas incómodos debe suponer siempre una experiencia de aprendizaje. Recordemos que cada cliente que acude a nuestro negocio es único, por lo que tendremos que ponernos en sus zapatos más de una vez.

lunes, 6 de julio de 2015

Clave del éxito: Autodisciplina


Para conseguir sus metas debe crear rutinas y cumplir sus promesas; y evitar alejarse de ellas, sin importar la situación.

A continuación presentamos un artículo redactado por Dan Kennedy:

En la mañana del funeral de mi madre, escribí el siguiente párrafo de mi libro: Mi madre falleció hace un par de días, y el funeral fue anoche. Son las seis de la mañana y estoy en mi oficina, escribiendo. Eso es lo que hago todos los días, sin importar qué ocurra. Y ésa es la respuesta a cómo puedo tener cinco libros en las repisas de librerías.

No es que no tenga emociones, o que no amara a mi madre. Sin embargo, hace mucho aprendí la importancia del régimen, del ritual, del compromiso y de la disciplina en relación con el éxito. Así que se necesita demasiado para descarrilarme. La mayoría de las personas se distraen con facilidad. Quizás soy demasiado extremo en mi insistencia de seguir con mis planes de trabajo sin importar qué pase, pero muchas personas son aún más extremas al deshacerse de su voluntad por cualquier razón.

Conseguir el respeto de los demás es una gran ventaja en tu vida. Y eso surge a partir de la autodisciplina. Las personas con alta autodisciplina no tienen que “poner una pistola” en la cabeza de los otros cuando quieren algo; la gente simplemente siente su poder y con entusiasmo les dan todo lo que tienen.

Detente a observar qué poca autodisciplina tiene la mayoría de las personas. Pregúntale al manager de cualquier equipo cuán graves son los problemas que derivan la impuntualidad y el ausentismo laboral. ¡Muchas personas no tienen siquiera la autodisciplina para levantarse temprano en las mañanas!

En mi ámbito de negocios, encuentro que más de la mitad de las personas no llegan a las citas y reuniones a tiempo. Los clientes se pierden de citas pre agendadas; y los proveedores no cumplen con las fechas límite, incluso aunque ellos mismos las establezcan.

En el mundo emprendedor, dice mucho de ti el únicamente estar a tiempo y preparado para trabajar. Cumplir con las fechas de entrega y con los compromisos permite que destaques de entre la multitud. La habilidad de hacer las cosas, y hacerlas bien desde la primera vez, atraerá a buenos contactos, oportunidades y recursos. Y finalmente, todo se trata de autodisciplina.

Y la autodisciplina aplicada a un asunto en particular literalmente tiene un poder mágico. Cuando enfocas tu autodisciplina en un solo propósito puedes generar grandes resultados. Todos se quitarán de tu camino, te abrirán las puertas y te saludarán en tu caminar.

La consecución exitosa de la mayoría de los objetivos valiosos (incluyendo ser un emprendedor más efectivo) es difícil, pero puede ser relativamente simple. De hecho, puede resumirse en tres pasos:

Reconocimiento…

Si estás consciente de la importancia del tiempo, entonces tendrás un concepto distinto de él y aprenderás a controlarlo para alcanzar tus metas y máximo potencial. Debes reconocer cómo usas tu tiempo, cómo lo desperdicias, inviertes y controlas. Y el primer paso para lograr las cosas, es reconocer los problemas y fallas, y las oportunidades y éxitos.

Decisión…

Todo logro sigue a una toma deliberada de decisión, con pequeñas excepciones de logros “accidentales”, como tropezarte con tu agujeta, caer al pavimento y encontrarte un billete de 100 dólares. Además de ese tipo de accidentes, el logro sólo puede seguir a una decisión. Y como resultado de tu pensamiento sobre la importancia del tiempo, puedes desarrollar algunas decisiones.

Acción…

Existen tres tipos de acción: iniciar nuevas cosas o implementación, seguimiento y terminación. Cuando has tomado una decisión, tienes que empezar a actuar en torno a ello. Para algunas personas, ésta es la parte más difícil, aunque en realidad lo más complejo es el seguimiento. Por ejemplo, a una persona que decide seguir una dieta puede parecerle sencillo tirar a la basura un montón de comida chatarra; lo complicado será que no la consuma una semana después. Y es aquí donde la autodisciplina es clave, aunque también es importante que crees un ambiente que soporte a esta nueva actitud.


Fuente: Dan Kennedy

¿Cómo decirle a alguien que va a ser despedido?



¿Cuál es la mejor manera de dar la noticia? ¿Cómo encontrar el equilibrio entre ser directo y compasivo? ¿Debe mostrarse sensible por la situación? 

Harvard Business Review  comparte estos tips.

Despedir a un empleado es una de las tareas más desagradables en la gestión empresarial, ya que es muy probable que genere diversos sentimientos encontrados: compasión, tristeza y ansiedad.
Incluso si despedir a un empleado (o empleados) es lo mejor para la empresa, es posible que usted de todos modos se sienta culpable. ¿Cuál es la mejor manera de dar la noticia? ¿Cómo encontrar el equilibrio entre ser directo y compasivo? ¿Hasta qué punto debe mostrarse sensible?
Lo qué dicen los expertos…
Estar a cargo de los despidos es una “parte desagradable de la gestión empresarial que muchas personas temen”, opina Laurence J. Stybel, asesor de gestión profesional y ejecutivo residente en la Escuela de Negocios Sawyer de la Universidad de Suffolk.
También es una tarea ingrata. “Nunca nadie consiguió un ascenso porque despedía muy bien. Sin embargo, su carrera puede verse perjudicada si no trata a la gente de una manera digna”. Todos sus empleados y clientes van a estar viendo la forma en que usted maneja la situación. “La forma en que despide a la gente tiene que reflejar las palabras que describen la misión de la empresa”.
Despedir a un empleado o grupo de empleados es especialmente difícil cuando usted está en desacuerdo con la decisión, afirma Andy Molinsky, profesor de comportamiento organizacional en la Escuela de Negocios Internacional de la Universidad de Brandeis. “Se sentirá en conflicto, desanimado y frustrado”. Aun así, como gerente puede que tenga que hacer lo que es mejor para la empresa.
A continuación, Harvard Business Review brinda una serie de consejos para manejar el proceso de una manera clara y respetuosa, ya sea que esté despidiendo a una sola persona o a todo un equipo.
Busque capacitación…
Todas las organizaciones necesitan un “proceso eficaz, eficiente y estandarizado” para el manejo de despidos “y todo el mundo –gerentes y potenciales directivos– deben ser capacitados en cómo hacerlo”, comenta Stybel. “La capacitación hace que sea una tarea menos atemorizante”, añade. El problema es que, según Molinsky, la mayoría de las organizaciones no “ve la necesidad de ofrecer una amplia capacitación, ya que cuesta tiempo y dinero y los despidos son una ocurrencia relativamente infrecuente”.
Para el especialista, esto es un descuido. Las empresas que realizan despidos de forma equivocada “sufren tremendas consecuencias”, incluyendo demandas por despido injustificado y un negativo impacto a su reputación. “Es una obviedad invertir recursos en hacer esto bien”, dice Molinsky. Si su empresa no ofrece capacitación, Molinsky sugiere buscar asesoramiento y orientación de mentores que tienen experiencia de primera mano en despedir a empleados.
Práctica…
No vaya frío a realizar esta tarea –y definitivamente no vaya solo, sugiere Stybel. Es más cómodo y práctico, desde el aspecto legal, dar esta noticia con al menos otra persona en la habitación. “Lo ideal sería que usted esté trabajando en estrecha colaboración con un consultor de una empresa de recolocación para ayudarle a gestionar el proceso”, agrega. Si no es así, llame a alguien de recursos humanos. A medida que practique lo que va a decir, simule la situación de cómo puede reaccionar el empleado.
“Durante el periodo de prueba, anticipe los peores escenarios”, anota. “La persona puede llorar o puede mencionar a su familia diciendo algo así como: ‘Mi hija va a la universidad el próximo mes, ¿ahora cómo voy a pagar sus estudios?’ Usted debe considerar cómo va a manejar sus emociones” en estas situaciones.
Es recomendable tener un guión, pero trate de no depender demasiado de él, advierte Molinsky. “El peligro de un guión es que usted se sentirá demasiado mecánico y se distanciará tanto que no podrá mostrar sensibilidad interpersonal”, dice Stybel. “Al mismo tiempo, usted no querrá conmoverse mucho debido a sus esfuerzos de mostrar compasión que al final le imposibilitará dar el mensaje”. Practicar de antemano ayuda a asegurar que “el equilibrio sea adecuado”.
Considere la logística…
El entorno físico en el que usted comunica la noticia debe ser una habitación u oficina tranquila y privada, dice Molinsky. Tenga una caja de servilletas a la mano. El objetivo es “maximizar su comodidad al momento de dar el mensaje” y a la vez garantizar “la dignidad de la persona que está siendo despedida”.
No olvide tomar en cuenta su seguridad. “A menudo la reacción de la persona es de conmoción o tristeza, pero también podría enojarse”. En vista de esto, Stybel recomienda “asegurarse de que la persona tenga acceso directo a la puerta en caso de que se ponga sensible y necesite salir. “Facilite la salida de la persona de ser el caso”, recomienda. Si bien “no hay un momento adecuado del día” para decirle a alguien que ya no tiene trabajo –francamente, todos son terribles- “trate de hacerlo el viernes, ya que otorga a la persona el fin de semana para lidiar con esto”, dice. “Si lo hace el lunes, todo el mundo va a hablar sobre esto el resto de la semana”. Y si está cerrando una división entera, tal vez sería mejor anunciar la medida a todos a la vez, de acuerdo con Molinsky, “ya que todos son los que sufren la misma suerte”.
Sea directo…
El guión para despedir a un empleado es relativamente sencillo, según Molinsky. “Vaya al grano rápidamente: Sea directo, sea honesto, y nada de charlas triviales”. Stybel recomienda comenzar la conversación diciendo: ‘Tengo una mala noticia que dar hoy…’ porque prepara emocionalmente al individuo. Es equivalente a decir: ‘Estoy a punto de darte un puñetazo en el estómago’ en comparación a dar el puñetazo sin avisar”, afirma. Luego diga algo así como: “El propósito de esta reunión es para comunicarte que su relación con esta empresa ha llegado a su fin”. Luego, entregue a la persona una carpeta con los acuerdos de indemnización (u otros documentos).
Si su empresa brinda servicios de recolocación, luego diga: “Como parte del respeto que le tenemos, hemos contratado a una empresa para ayudarle a conseguir algo y no se quede en el aire”. Luego ceda la palabra al consultor o representante de recursos humanos para que explique los próximos pasos. “La reunión no tiene por qué ser prolongada”, dice Stybel. “Diga lo que tenga que decir, y luego salga de la habitación. La empresa de recolocación se hará cargo”.
No se desvíe…
A medida que la persona que está perdiendo su trabajo asimila lo que está pasando, ella podría reaccionar emotivamente. Podría romper en llanto, explotar contra usted o tener muchas preguntas. Pero usted, el gerente, no debe responder. “No querrá que la conversación se convierta en un debate, discusión o argumento”, dice Molinsky. No mencione el tema del bajo rendimiento del empleado o el hecho de que había sido advertido/a. En cambio, Stybel sugiere decir: “Si usted desea discutir la validez de esta decisión, con gusto podemos programar una reunión la próxima semana –este no es el momento”, pero el experto agrega que nunca “ha visto una situación donde un empleado despedido haya pedido una segunda reunión”.

Fuente: Gestión