domingo, 8 de noviembre de 2015

10 tips para convertirte en el jefe más odiado



¿Por qué ser un gran líder cuando se puede ser uno temido o detestado?
Todo el mundo habla de cómo ser el mejor líder. Todos aspiran a convertirse en líderes respetados, comprensivos, flexibles, inspiradores, íntegros, expertos, confiados… en fin, esas pseudocualidades que ensalzan los videos y charlas motivacionales. ¿Pero, por qué ser un gran líder cuando se puede ser uno temido u odiado? La segunda opción suena mucho más divertida.
Los jefes odiosos desincentivan la creatividad, los cambios y las ideas innovadoras; desmotivan a los empleados, generan un ambiente laboral tedioso, favorecen la incomunicación y la generación de chismes. ¡Esas “moneditas de oro” sí que saben paralizar el crecimiento de un negocio!
Por supuesto, los pésimos jefes nunca pueden faltar en una empresa. Así que, si quieres convertirte en uno, sigue al pie de la letra estos tips:
1. Cárgales la mano de trabajo. Asegúrate de que tus empleados tengan trabajo excesivo (pídeles que hagan incluso el que te corresponde a ti). No importa si tienen que quedarse en la oficina hasta altas horas de la noche varios días seguidos. Para eso están ahí. Y si no les gusta, ahí está la puerta.
2. No los reconozcas. Aunque ellos hagan todo el trabajo duro, llévate el mérito. Al final del día, si los logros se cumplen, es gracias a ti. ¿Verdad? Nunca les digas lo bien que hacen su trabajo y mucho menos los reconozcas en público.
3. Sé excluyente. Elige un par de empleados favoritos y no tengas reparo en mostrar tu preferencia frente al resto del equipo. Llévales regalos, invítalos a comer y pídeles que vayan a eventos especiales. Mantén a los demás bajo la sombra del anonimato.
4. No te involucres. Mantente ajeno a las tareas y los procesos de tu equipo de trabajo. No necesitas estar enterado de lo que hacen y del esfuerzo que requiere su labor; simplemente exígeles que cumplan con los objetivos. ¿Cuándo has visto que los monarcas se involucren en el trabajo de sus lacayos?
5. Mejor aún… ¡distráelos! ¿Ya te aburriste de contestar correos, limpiar tu escritorio, subir fotos en Instagram y regar tus plantas? Ponte a ver videos de perros y gatos en Facebook y pídeles a tus empleados que los vean contigo. Las risas compartidas siempre son las mejores.
6. Sé engreído. Tú eres el experto, y tus subordinados deben saberlo en todo momento. No te dirijas a ellos más que para lo estrictamente necesario, y por supuesto, no comas nunca con ellos. Refuerza tu posición de poder con comentarios como “por eso estoy en donde estoy”.
7. Sé condescendiente. Dado que tú eres superior, dirígete a ellos como si fuesen tontos o no supieran lo que están haciendo. Eso sí, siempre con mucha amabilidad. Diles “mira, Juanito, te voy a explicar cómo funcionan las cosas en el mundo de las ventas” y cosas por el estilo.
8. Mantente eternamente ocupado. Ocúpate en mil tareas y nunca tengas tiempo para asesorar, escuchar quejas o resolver problemas. Tienes cosas más importantes que hacer, como asistir a desayunos o responder correos. Mantén cerrada la puerta de tu oficina y coloca un letrero que lea “no molestar”.
9. Sé rígido. La palabra “flexibilidad” no debería estar en tu vocabulario. Si un empleado te pide alargar un plazo de entrega, dile que no es posible. Establece objetivos inalcanzables y diles a tus empleados que deben cumplirlos “sí o sí” (ah, esa frase tan motivadora…).
10. Haz de la negatividad tu consigna. Critica todo lo que se te ponga enfrente, y de preferencia, nunca estés de acuerdo con nada. Mete cizaña, habla mal de tus empleados y de otros jefes o de los directivos de la empresa. Divide y vencerás, ¿no es ese el mantra del éxito?


Fuente Paulina Santibáñez

Cómo arruinar una empresa en 10 días


Sin importar cuánto tiempo tenga una empresa o cuántas crisis haya sorteado, una mala gestión puede dirigirla a la ruina en un dos por tres.
Las malas decisiones tienen consecuencias terribles. No importa cuánto tiempo lleve una empresa o la cantidad de crisis que haya logrado sortear, una gestión inadecuada puede dirigirla a la ruina mucho más rápido de lo que piensas (aunque, acepto, 10 días es un poco exagerado). Si no quieres que tus sueños se derrumben debes estar consciente de las cosas a evitar. Toma nota:
1. Pon a gente inadecuada en puestos importantes
¿Eres de los que colocas a tus amigos como directores, subdirectores y gerentes? ¡Cuidado! Además de ser algo poco ético, puede llevarte directo al fracaso. Evalúa con sinceridad si las personas que están a cargo de las áreas clave de tu compañía son realmente efectivas y trabajadoras; si no lo son, es momento de cambiarlas. Ten mucho cuidado al elegir a aquellos que se encargarán de tomar decisiones y gestionar gente, pues de ellos depende, en buena parte, que tu empresa sea un éxito o se hunda en poco tiempo.
2. Gasta el dinero en cosas irrelevantes
No hay duda de que el manejo incorrecto de las finanzas es una de las primeras razones por las que un negocio fracasa…y los gastos excesivos e innecesarios pueden ser una cara sentencia de muerte. ¿Compraste televisiones nuevas y tu personal no tiene siquiera computadoras funcionales? ¿Pagaste miles de pesos por un nuevo logotipo (que no necesitabas) y tu servicio al cliente sigue siendo terrible? ¿Gastaste cientos en viáticos para visitar clientes que de antemano sabías que no te iban a comprar? Un buen emprendedor debe ser un buen financiero, o al menos alguien cuidadoso con el dinero. La falta de flujo de efectivo puede ser sumamente peligrosa para un negocio, y más cuando está en sus inicios. 3.
3. Deja que la “juntitis” afecte la productividad
No es ningún secreto: la productividad laboral en nuestro país no es alta. ¿Y cuánto tiempo desperdicias en juntas sin sentido y sin resultados? Este “síndrome” es muy común en las organizaciones, y pocos se ponen a pensar cómo afectan el ritmo de trabajo. Si quieres que tu empresa genere resultados, debes tener procesos y medios de comunicación eficientes que reduzcan al máximo las juntas presenciales. Asimismo, procura que cuando te reúnas con tu equipo tengas metas bien establecidas, un tiempo de duración definido y la selección correcta de los asistentes.
4. Cae en la parálisis por análisis
¿Planeas y planeas pero no ejecutas? ¡Tienes un problema muy grave! De nada sirve la planeación si no es para actuar de manera contundente y definitiva. La parálisis por análisis puede acabar con tu empresa antes de lo que imaginas. Por un lado, tu competencia podría actuar mucho antes que tú, y, por otro, generas un clima de incertidumbre entre tu gente que no es nada positivo para su productividad. No permitas que el exceso de información te paralice; actúa y haz cambios sobre la marcha.
5. No tomes decisiones (aunque sean difíciles)
¿No quieres despedir a un gerente porque lleva muchos años en la empresa? ¿Te da miedo quitar un producto que no funciona? ¿Temes a los cambios de cultura y a la implementación de nuevas estrategias? El directivo cobarde es uno de los más dañinos para las organizaciones modernas. Este tipo de personas no se atreven a tomar decisiones; sólo hablan y se quejan. Recuerda que ninguna decisión es completamente buena ni completamente mala; lo que sí es fatal es la incapacidad de tomar decisiones.
6. Rodéate de personas dañinas
Una empresa es su gente. Si tu empresa está llena de individuos que no tienen valores y que están dispuestos a dejar a un margen la ética por conseguir los resultados, te tengo una noticia: tarde o temprano tu compañía se derrumbará. Fíjate muy bien en la gente con la que trabajas, más allá de su currículum y de sus habilidades. Las personas generosas y con ganas de trabajar son mucho más valiosas que aquellas que sólo persiguen el dinero y el poder.
7. Desmotiva a la gente
De nuevo: lo más valioso que tiene una empresa son las personas que trabajan para ella. Si eres del tipo de directivo que promete y promete, pero nunca cumple, entonces es muy probable que tu equipo tenga la moral baja. Además, si no pagas sueldos competitivos, exiges de más, no das prestaciones y continuamente les llamas la atención, lo más seguro es que su productividad también sea deficiente. No te enfoques únicamente en los números, fíjate también en las personas. Evalúa cuál es el clima laboral de tu organización; si todo son quejas y malestares, es una señal casi segura de que vas directo al fracaso.
8. No innoves
Hasta la compañía más grande y exitosa puede caer si se mantiene estática. Ejemplos sobran: Kodak, Blockbuster, BlackBerry, etc. Nunca (¡nunca!) puedes “dormirte en tus laureles”. Si tu empresa es pequeña, aprovecha su tamaño para probar, innovar y hacer cambios. No limites la generación de ideas; por el contrario, impulsa la creatividad y la experimentación. En el competido mundo de negocios actual, la capacidad de innovación es elemental y es lo único que te permitirá seguir siendo relevante en el mercado.
9. No escuches al mercado
¿Crees saber lo que quieren tus clientes pero en realidad nunca escuchas lo que dicen? ¿Constantemente recibes informes sobre la situación del mercado pero aún no haces algún cambio para adaptarte? Uy, uy, uy. Recuerda: sin clientes no hay negocio, y la mejor manera de encontrarlos y asegurarlos es escuchar con atención lo que dicen de ti y de tus competidores (en redes sociales, internet, tiendas, etc). Sólo así descubrirás áreas de mejora y oportunidades de negocio.
10. No te involucres
Como CEO o fundador de una empresa, tu presencia es esencial para que funcione y cumpla con la visión que planteaste. No importa si tienes una organización totalmente funcional, donde hayas delegado las principales tareas y cada quien sepa lo que debe hacer (¡bien por ti si ya lo lograste!): tienes que estar presente. Primero, para asegurarte que se vivan los valores y la cultura empresarial sea la que soñaste; segundo, para evaluar a tu personal y entender cuáles son sus deseos y frustraciones; y tercero, por tu bien como emprendedor, nunca te alejes de tu proyecto



Fuente SoyEntrepreneur

sábado, 7 de noviembre de 2015

28 Formas Para Atraer Más Clientes a tu Negocio…

Muchas de las personas que inician un negocio no se dan cuenta, de la importancia de tener una estrategia y un presupuesto para ATRAER CLIENTES Y TAMBIÉN PARA RETENERLOS, esto quiere decir hacerlos regresar.
Aunque todos tienen diferentes motivos para comenzar un negocio y uno de ellos es generar riqueza a través de las utilidades o ganancias, esto no podrá ser posible si los productos y servicios que se ofrecen no son adquiridos por alguien que esté dispuesto a pagar por estos, y a estos se les llama clientes o consumidores.
Los negocios exitosos son creados porque resuelven los problemas y satisfacen las necesidades del mercado, de los consumidores, y sólo cuando se logra esto se puede generar suficiente dinero para pagar los costos, gastos y obtener una ganancia, para la empresa, para los dueños.
Es aquí en donde muchos empresario fallan, primero porque tratan de satisfacer sus necesidades personales o de la empresa antes que las de los clientes y segundo porque no cuentan con un plan de mercadotecnia y servicio al cliente que haga que los consumidores se enteren de que se ofrece esos productos y servicios y luego quieran regresar a esa misma empresa para volver a adquirir estos.
A continuación te presentamos una lista de 28 ideas valiosas que puedes implementar para mejorar la gestión de tus clientes buscando con ello fidelizarlos y mejorar en consecuencia tus ingresos
1.       Imprime tarjetas de negocios y repártelas con tus amistades, contactos y clientes actuales. Son económicas y pueden ser muy efectivas cuando alguien requiera tus servicios.
2.       Pide referidos a tus mejores clientes. Si su nivel de satisfacción es alto entonces tendrás una lista de nombres con gran potencial.
3.       Incluye el nombre de tu negocio, logo y teléfonos en tu firma de email. Aunque parezca simple esta es una técnica antigua que funciona.
4.       Haz una lista de correos de clientes potenciales y envíales ocasionalmente información publicitaria de tus productos y servicios.
5.       Crea una página web gratuita para tu negocio y haz que la dirección aparezca en toda tu publicidad y tarjetas de presentación.
6.       Crea promociones especiales como descuentos y premios a tus mejores clientes. Esto generará una auto-promoción que atraerá otros clientes.
7.       Revisa el perfil de tu cliente y enfoca tus recursos en llegar a ese perfil específico.
8.       Crea una campaña de email marketing, puedes conseguir bases de datos con direcciones locales para enfocarla adecuadamente. 
9.       Crea una fanpage de Facebook y comienza invitando a tus amigos. Te sorprenderá la cantidad de clientes que pueden comenzar a llegar por este medio.
10.   Créate una cuenta en Twitter y pública ocasionalmente información de tus productos o servicios. Los resultados pueden ser lentos y escasos pero debes ser paciente y darle tiempo a los medios sociales.
11.   Analiza que está haciendo la competencia para atraer clientes. Descubrirás buenas ideas y hazlo aún mejor.
12.   Incentiva y motiva a los vendedores que estén logrando los mejores resultados.
13.   No bajes tus precios a la ligera, mejor implementa promociones temporales que te permitan seguir compitiendo.
14.   Mejora lo que ha funcionado. Si una estrategia te dio buenos resultados, mejórala y síguela utilizando.
15.   Asegúrate que tus empleados ofrezcan una excelente atención al cliente. Nada genera más recomendaciones que un servicio excepcional.
16.   Busca ofrecer siempre valor agregado para tus clientes, eso hará una diferencia que los clientes valoran y hace que vuelvan.
17.   Utiliza la técnica de sampling para que la gente pruebe tu producto y se quede contigo como nuevo cliente.
18.   Patrocina algún evento local o al equipo infantil de fútbol para que la gente se fije en tu marca.
19.   Reparte volantes promocionales en tu zona y ofrece algún pequeño descuento o beneficio a quién se presente con su volante así medirás la efectividad del mismo.
20.   Anúnciate en los clasificados del periódico local. Son económicos y te mantendrán visible.
21.   Anúnciate en la guía comercial de tu localidad.
22.   Mejora la presentación personal de tus colaboradores. Cuando una persona se ve mejor, vende más.
23.   Pública algún artículo para una revista, así te formarás una imagen como autoridad en el tema.
24.   Mejora la presentación de tu local o punto de venta. Recuerda que el gusto entra por los ojos y si tu local se ve mejor, la gente estará más predispuesta a comprar.
25.   Ofertas! Esta es la palabra mágica que atrae más clientes. Si planificas adecuadamente tu estrategia puedes presentar ofertas muy atractivas que incrementen tu tráfico de clientes.
26.   Haz alianzas con otros comercios. Intercambia productos y servicios o bien realiza algunas promociones en acuerdo y de esa manera llegarán más clientes nuevos.
27.   Contrata espacios de fin de semana para colocar un kiosko en un centro comercial y promocionar tus productos. Esto atraerá la mirada de nuevos clientes potenciales.
28.   Crea un sistema de referidos que premie a tus clientes por referir a otros clientes nuevos.

Fuente Edwin Amaya  

No Comiences Tu Negocio, Si NO Has Leído Esto...

Muchas personas me escriben constantemente con mensajes parecidos a este:
“Inicié mi negocio, abrí un local e invertí todos mis ahorros para vender tal producto. Pero estoy teniendo problemas porque los clientes no llegan. Hago publicidad, volantes y tengo buenos precios pero no logro vender y ya estoy preocupado... ¿qué puedo hacer?"
Lamentablemente muchos emprendedores con ganas de construir algo, cometen el grave error de "tirarse al agua" y comenzar un negocio sin la preparación adecuada. Tienen mucho entusiasmo y algo de capital pero debes saber que en el mundo real, eso no es suficiente.

Constantemente he escrito en el blog acerca de esto y consideré que este era un buen momento para recordarlo pues ya se acerca el próximo año y con él vienen nuevas expectativas, sueños y proyectos. Y mi deseo es que puedas llevar a cabo esos sueños pero dando pasos seguros y con mayores posibilidades de éxito.

Así que en la primera parte de este post, quiero compartir contigo algunas cosas que es importante que tomes en cuenta para tu emprendimiento, antes de comenzar tu negocio y que estoy seguro te evitarán muchos problemas y angustia durante la operación del mismo.
No Comiences Tu Negocio Hasta Que Hayas...
·         Hecho un plan a conciencia que responda a las preguntas más comunes: ¿Qué quieres hacer?, ¿Cómo lo vas a hacer?, ¿Qué necesitas para hacerlo bien?
·         Investigado a tu competencia y sepas todo sobre ellos. ¿Qué hacen bien?, ¿Cuáles son sus precios?, ¿Cuáles son sus debilidades?
·         Cuál es tu mercado: ¿Cuál es el perfil de tu cliente?, ¿Su edad, rango socio-económico?, ¿Intereses?
·         Cuál es tu mayor fortaleza: ¿Qué sabes hacer bien?, ¿Cuál puede ser una ventaja sobre tus competidores?
·         Cuál es tu mayor debilidad: ¿Cómo suplirás esa debilidad?, ¿En qué te puede afectar esa debilidad en tu negocio?
Como puedes ver, estas son solo unas sencillas preguntas que necesitas responder antes de emprender cualquier cosa.
Como lo menciono, tener entusiasmo está bien, el entusiasmo y la energía son ingredientes importantes en un emprendimiento porque tienen que ver con la parte emocional. Ahora agrégale la parte racional. Analiza, planifica, piensa y deja todos los puntos en claro antes de siquiera invertir un centavo.
Tal vez este consejo suene un poco duro sobre todo si tienes muchas ganas de abrir las puertas de tu negocio hoy, pero estoy seguro que esperar unos días más y resolver estas interrogantes, te garantizará muchas noches de sueño tranquilo.
Así que no comiences tu negocio, si no has leído esto.

Fuente Edwin Amaya 

jueves, 29 de octubre de 2015

No matemos las reuniones antes de iniciarlas..!


El objetivo de una reunión es interactuar entre un grupo de personas; con el fin de alcanzar un compromiso hacia un objetivo determinado, pudiendo ser éstos de diferente índole.
Se realizan con el fin de: Informar, para resolver incidencias, para coordinar a los equipos; así como para el seguimiento de la actividad y para analizar la puesta en marcha de estrategias. El fin es que todo funcione a través de la toma de decisiones y los compromisos adquiridos por las personas que intervienen en ellas.
A veces se nos olvida y de ahí que muchas reuniones nazcan ya muertas…
Me atrevo a decir, por mi propia experiencia, que algunas fracasan por como son concebidas desde un principio y otras por la actitud de las personas que intervienen en ellas.
Problemas más habituales de concepción inicial:
·         Nos reunimos mucho más de lo que es necesario. Incurrimos, además, en el error de alargarlas en exceso, lo que produce mucha frustración ya que estamos ante la sensación de que perdemos un valioso tiempo que podría estar empleado en algo más productivo, seguro.
·         No seleccionamos bien al público objetivo que debe asistir: Quien no suma y aporta valor no debe ir.
·         Cometemos el error de incluir a personas por una cuestión de rango, pensando en que le interesará. Quizá por querer lucirnos; por el contrario, a veces, no les invitaríamos pero tememos que se enfaden… Es un grave error: las reuniones son para “Hacer y avanzar” y el tiempo de las personas es sagrado.
·         La falta de preparación… Asistimos a reuniones porque nos llaman, pero a veces ni tan siquiera sabemos cuáles son los temas a tratar ni el orden del día… Desconocemos qué debemos preparar nosotros. La falta de dirección y procedimiento convierten un encuentro necesario en algo completamente inútil dónde no se llega a acuerdos, ni a compromisos.
·         La falta de puntualidad… Ahí están los de siempre, jugando con el tiempo de los demás y con la productividad de la empresa… Por no decir de aquellos que no solo llegan tarde sino que además no tienen intención alguna de asistir.
Problemas de actitud ante una Reunión:
Voy a tratar el tema en clave de humor, aunque estoy seguro de que vais a reconocer a unos cuantos….
·         El Narcisista: Enamorado de todo aquello que piensa y sale por su boca. Aquel que se cree en posesión de la verdad más absoluta; que cree que tiene siempre razón porque sabe más que nadie sobre el tema tratado; y, que cuando tú opinas, te mira por encima del hombro pensando… “ya está éste tocando las narices de nuevo…
·         El Pasota: Éste es el que siempre dice sí a todo… Su fin principal es que se acabe pronto y su fin último es seguir con su jornada como si nada hubiera pasado. Para él, seguir el rollo a los demás y después hacer lo que le da la gana, es su norma
·         El Cenizo: Esas personas de talante negativo dispuestos a discrepar sobre todo, aunque no haya un motivo de peso para hacerlo. Son los de: “los pero…” “esto no funcionará” “otros han fracasado en el intento”.
·         El invisible: Está pero intenta pasar desapercibido. Son los que, aunque se pusieran una bolsa en la cabeza, nadie repararía en ellos. Solo escuchan, no se mojan con nada. Son verdaderas momias incapaces de pronunciarse; pero que después alimentan los cotilleos por los pasillos una vez acabada la reunión.
·         El “Monologuista” interminable: Es el que, cuando empieza a hablar nunca sabes cuándo va a dejar de hacerlo. Un monopolizador nato del tiempo; que no escucha y no se deja interrumpir porque disfruta oyéndose a sí mismo, una y otra vez. Reiterando su discurso. Es de los que te dicen eso de: ¿Me entiendes lo que te quiero decir? ¿Me he explicado bien? Y aunque nadie le conteste o pregunte, vuelve a explicarlo.
·         El incendiario: Esa persona que no conoce la gama de grises. Es, o todo blanco o todo negro. Lleva todo a un nivel de exageración exacerbada. Es el que, cuando más concentración y talante se necesita, prende la llama de la discordia.
·         El Dios: Hacer no hace mucho, pero su prepotencia y autosuficiencia surca los mares. Es el que te dice: “¡Ya imaginaba que no resultaría!” “Yo ya sabía que esto iba a acabar así” “Yo ya os lo había advertido”.
·         El Cuerpo: Esas personas que asisten pero que en ningún momento están. Me explicaré: son aquellos que están pensando en otra cosa y que cuando les preguntas, te dicen: “Lo siento, ¿me lo puedes repetir, otra vez?.
·         El Innovador inverso: El que quiere explicar las ideas de los demás después de que ya han sido expuestas. Aportar no aporta, pero hace unos “remembers” efecto “Déjà vú” ¡Que son lo más!
¿Te has identificado en algún momento? 
¿Has visto a algún compañero retratado en cualquier perfil?
Si es así te invito a reflexionar;  a hablarlo con ellos también, porque en esta vida todo se puede mejorar. No sólo hay que estar si no aportar valor añadido.

Autora: Eva Collado Durán
http://www.evacolladoduran.com/2015/10/344/