sábado, 4 de junio de 2016

Cómo debe de ser un emprendedor: ¿Necio o Perseverante?

El camino de emprendimiento está lleno de estas situaciones en la que dependiendo el mentor, o nuestro humor del día, podría parecer una buena decisión irnos o quedarnos.
Cuando emprendemos, muchas veces recibimos mensajes cruzados:
“No le tengas miedo al fracaso, pero trata de evitarlo a toda costa”.
El camino de emprendimiento está lleno de estas situaciones en la que dependiendo el mentor, o nuestro humor del día, podría parecer una buena decisión irnos por caminos completamente distintos. Esto sucede especialmente cuando parece que nuestra idea no funciona.
Cuando estamos emprendiendo, y las cosas no van como queremos, pareciera que hay dos caminos completamente opuestos:
1.       Ser perseverante y seguir trabajando, al final del día esto es tu sueño, y tienes que luchar por él.
2.       Aprender a dejar ir y adaptarte al mercado y lo que estás aprendiendo, quizá tu sueño no funciona y hay que cambiarlo.
Verdaderamente me parece una situación difícil. En estos años he conocido emprendedores que fueron demasiado necios y por más que su proyecto parece no funcionar, lo siguen y siguen intentando, hasta el punto que han agotado todos sus recursos y simplemente no pueden avanzar.
Pero por otro lado están aquellos que perseveran, y aunque encuentran dificultades, siguen trabajándolo y adaptándose, y a veces incluso cuando parece que están a punto de perderlo todo, logran despegar y tener éxito con su emprendimiento.
¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo podemos darnos cuenta en cuál de los lugares estamos nosotros? ¿Cómo saber si estamos siendo necios o perseverantes?
La mala noticia es que no hay una respuesta simple, no hay una fórmula mágica. Seguramente ustedes han conocido a muchos emprendedores que han estado en estas situaciones, o quizá incluso han sido ustedes mismos.
Me encantaría que pudieran compartirnos sus historias y aprendizajes para que poco a poco entre todos, vayamos entendiendo mejor esta situación que puede ser una de las más complejas al emprender, especialmente si verdaderamente estamos enamorados de nuestra idea.
Al final del día, esto siempre será una situación particular y distinta en cada caso, y tendremos que evaluar las condiciones particulares para ver donde nos encontramos.
Algunas características que pueden ayudarnos, y que deberíamos desarrollar como emprendedores son:
1. Humildad
Cualquier emprendedor que esté enamorado de su proyecto ha sentido que es la mejor idea de la historia de la humanidad desde el inicio del universo, sin embargo, tenemos que ser suficientemente humildes para aceptar que nuestra idea puede necesitar cambios o que simplemente no funciona.
Esto no significa que nos vayamos al otro lado de la moneda y a la primera motivación abandonemos nuestro proyecto, más bien habla de la importancia que tiene que aceptemos que también podemos equivocarnos.
2. Capacidad de adaptación
Puede ser que nuestro proyecto si sea una gran idea siempre y cuando modifiquemos algunas de sus características. Como emprendedores tenemos que estar muy abiertos a entender nuestro contexto y las necesidades del mercado para poder evolucionar.
3. Buenas orejas, pero con un mejor filtro
Muchas personas se nos acercarán con una opinión sobre nuestro emprendimiento. Desde mentores, familiares o amigos, muchas veces incluso sin que en realidad estemos pidiendo opiniones.
Cerrarnos a esto sería ingenuo, incluso un poco arrogante, sin embargo, dejar que las opiniones de todos nos afecten, es igual de perjudicial. Debemos siempre tener disposición de escuchar y a la vez desarrollar un buen filtro para saber con qué tenemos que quedarnos.
Al final del día, no existe una fórmula mágica, lo que tenemos que aprender es que todo debe ser un balance entre escuchar y filtrar, entre adaptarnos y aferrarnos a nuestras fortalezas, entre aceptar nuestros errores y saber cuándo estamos en lo correcto.
Quizá ésta es de esas cosas en el emprendimiento que no tienen una única respuesta, sino que sólo podremos aprender en el camino.
Parece un poco cruel, pero sin duda es una de las grandes ventajas del camino emprendedor, pues aunque cualquiera puede equivocarse y fallar, también todos tienen la oportunidad de tener éxito.

Experto en Emprendimiento Social y fundador de
Disruptivo.tv, Socialab México, y autor del libro

“¿Qué es el Emprendimiento Social?”

viernes, 3 de junio de 2016

7 hábitos de salud para emprendedores

Para alcanzar tus metas y máximo desempeño debes cuidar la salud de tu mente y cuerpo. Aquí algunos consejos.

Emprender y cuidar tu salud son casi sinónimos. Ambas actividades requieren hábitos diarios., estos hábitos comprimen el 40 por ciento de las decisiones diarias que tomamos.
Les comparto siete cosas que los emprendedores pueden hacer para estar saludables de mente y cuerpo:
1.      Aprende algo nuevo todos los días.
Los emprendedores saludables son soñadores eternos. Trabajan duro, juegan duro y piensan duro. Aman leer, escuchar audiolibros y absorber cuanto conocimiento les sea posible. No sólo se educan sobre temas relevantes para su negocio, también buscan conocimiento de otros tipos. Saben que los comportamientos saludables tienen un impacto directo en su negocio.
2.      Establece metas y crea sistemas para alcanzarlas.
Los emprendedores saludables también entienden que el conocimiento sin la aplicación es el camino más rápido al fracaso. Van más allá de aprender –aplican. Notan que las travesías y los pasos diarios son la única forma de lograr las metas.
3.      Gasta tu tiempo de ocio sabiamente.
Una persona promedio pasa tres horas al día viendo televisión. No seas esa clase de persona. Para mantenerte saludable, enfócate en crecer tu negocio, cuídate y cuida a tu familia, e intenta cambiar el mundo. Una recomendación es meditar o tomarte un tiempo para escribir tus objetivos.
4.      Haz del ejercicio una prioridad.
Un cuerpo sano ayuda a cultivar una mente sana. Un adulto debería ejercitarse 2.5 horas a la semana o más con actividad aeróbica de moderada a intensa y dos sesiones de entrenamiento intensivo a la semana. Incluso si estás muy ocupado, encuentra 10 minutos aquí y allá. Hacerlo te ayudará a aliviar el estrés y a obtener endorfinas para superar los retos de tu negocio.
5.     Come menos comida chatarra.
Piensa en la comida como combustible: Cuanta mayor sea la calidad del combustible que pones en tu tanque, mejor desempeño tendrás. No necesitas hacer una dieta para comer saludable. Sólo come alimentos más reales (que vengan de la naturaleza), en lugar de procesados y fast food. Al hacerlo mejorarás tu nivel de energía y humor, entre otros beneficios.
6.     Duerme más.
Todos los emprendedores experimentan los desvelos, las reuniones matutinas y las entregas de última hora. Pero un emprendedor saludable sabe que el sueño es esencial para su éxito. Ya sea que te levantes temprano y realices los proyectos importantes en las mañanas o que seas un desvelado sin remedio, encuentra una rutina consistente de sueño y cúmplela. Tampoco subestimes el poder de una buena siesta para recargar tu cerebro.
7.     Crea un balance en tu vida.
Los emprendedores saludables tratan su salud como un estilo de vida. No puedes poner un curita en un mal Plan de negocios, al igual que no puedes comer saludable durante una semana y esperar bajar peso. Los emprendedores exitosos adoptan un estilo de vida saludable: Trabajan inteligente, no trabajan más.

Aparte de tu familia, amigos y relaciones, hay pocas cosas más importantes en tu vida que tu salud y carrera. Y cuando apasionadamente persigues ambas cosas puedes experimentar una vida más larga y satisfactoria.

jueves, 2 de junio de 2016

¿Cómo ir del fracaso al éxito en ventas?

¿Cómo ir del fracaso al éxito en ventas?

Si alguien no ha fracasado alguna vez en el tema de las ventas no podrá rescatar las lecciones que esto deja, como las que a continuación te presentamos.

Cuando un niño o una niña acerca sus pequeños dedos por primera vez al fuego por curiosidad y se quema, estará experimentando una lección muy importante para su vida futura.

Esta lección fue dolorosa, pero finalmente tendrá que adaptarse al mundo que lo rodea. Sucede lo mismo con los vendedores, desde sus primeras salidas al campo tendrá que experimentar ciertos fracasos. Estos fracasos son una oportunidad para obtener éxito. ¿Cómo? De cada uno de ellos se aprenderá a ser más efectivo.

Veamos los más IMPORTANTES FUNDAMENTOS de ventas acerca de cómo hacer que el fracaso se vuelva éxito.

Primer Fundamento:
Lo que sea que quiera el cliente, eso le venderás

Un fracaso con un cliente al cual le estás ofreciendo un producto o servicio, es simplemente el signo de que no has averiguado lo suficiente acerca de qué es lo que quiere o necesita esa persona que has contactado.
No puedes venderle a la fuerza algo que no requiere o no desea. Primero AVERIGUA LA NECESIDAD Y EXPECTATIVA DEL CLIENTE y tiéndele el puente que le lleve al portafolio de productos y servicios adecuado.
Aprende a observar tu mercado para diseñar una estrategia efectiva de comunicación y contacto, en donde la oportunidad y necesidad se encuentren.

Segundo Fundamento:  
Cumple sus deseos.!!

Los clientes no desean que los inundes de ofertas y promociones inútiles, que incluyas artículos que no quieren ni necesitan, ni que les hagas perder el tiempo.
Por el contrario, un cliente espera que al levantar la mano para comunicar su necesidad, le aparezcan como por arte de magia las ofertas hechas a su medida. Por ello, no debes llegar en frío a una venta para mostrar tus mejores cartas desde tu punto de vista, ya que te desgastarás innecesariamente.
Por el contrario, debes desarrollar un sensor que te permita sentir sus necesidades. Tan pronto percibes que la necesidad se ajusta a tu oferta, sales a impactar con la contundencia y asertividad requerida para este momento.
Recuerda que si logras mostrarle a la persona el producto que está deseando, ÉL HARÁ HASTA LO IMPOSIBLE POR ADQUIRIRLO.

Tercer Fundamento:
Las preguntas son la herramienta más poderosa del vendedor
¿Para qué? ¿Cómo le gusta? ¿Qué necesita? ¿En qué puedo servirle?
Permite al cliente comunicarse y utiliza las preguntas para que no pare de hacerlo. Detrás de cada palabra se esconde el motivo, el deseo, la necesidad, el problema, su queja, lo que espera.
Tan pronto descubras la piedra en el zapato del cliente, tu labor será removerla y reemplazarla por una cómoda y atractiva suela.
Eres un mago que cumple los deseos de las personas pero igual que en la lámpara de Aladino, debes primero posicionarte como el mago y luego preguntar por los deseos, para luego garantizar con tu labor cumplirlos, no solo a cabalidad sino sorprendiendo al cliente.
Cuarto Fundamento:
Sonríe y entrega tu sincero aprecio
En el libro de Frank Bettger "Del fracaso al éxito en los negocios" se nos enfatiza que una sonrisa vale más que mil palabras.
La confianza y credibilidad son los más valiosos activos del vendedor, y dar al cliente el más sincero aprecio representa el valor que hará la diferencia entre comprarte a ti o a tu competidor.
Por aprecio nos referimos a valorar el tiempo del cliente siendo conciso y perceptivo para no incomodarle, ser oportuno y tener una actitud verdadera de servicio, que va más allá de la venta, para poner al cliente y su necesidad en el lugar que le corresponde: el primero.

Cuando comprendes que la derrota es solo el resultado de una mala planificación, haberte anticipado al momento adecuado para hacer la oferta, no entender la real necesidad del cliente o el problema principal que le debes resolver en este momento, no entregarte lo suficiente al servicio ni demostrar el sincero aprecio que le tienes al cliente; entonces habrás ganado una segunda y tercera oportunidad con cada una de esas personas en las que saliste aparentemente derrotado en tu primer encuentro. Con el aprendizaje no volverás a cometer los mismos errores.

domingo, 15 de mayo de 2016

Las claves para lograr la felicidad, según la Universidad de Harvard


Cultivar relaciones profundas es primordial para sentirse plenos, dice estudio de la universidad.

No es una decisión fácil. Y muchas veces las personas pueden engañarse respecto de lo que es importante hacer para llevar una vida que las haga felices.
Lo más frecuente es buscar el camino rápido: enfocarse en ganar dinero, fama y poder. Pero los estudios realizados en diversos países muestran que esta opción materialista no da los resultados esperados. Por el contrario, una vez que las personas ya tienen satisfechas sus necesidades básicas, aunque ganen mucho más dinero o alcancen notoriedad, su felicidad no aumenta y, en algunos casos, disminuye.
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Uno de estos trabajos se ha convertido en un clásico. El llamado ‘Estudio del desarrollo adulto’, que ha seguido por 78 años a más de 700 hombres, a los que después se agregaron algunas esposas y ahora a los hijos, y que realiza la Universidad de Harvard.
En este seguimiento se demostró que más importante que los aspectos materiales, la clave para tener una vida feliz reside en las relaciones que se cultivan, ya sea de pareja, de amistad o de familia.
Y lo primordial no es tanto la cantidad, si no la calidad de estas relaciones. En estos vínculos, más allá de los altos y bajos, las discusiones y las diferencias, lo crucial es sentir un respaldo y apoyo incondicional por parte del otro. Algo que también se asocia a una salud duradera y a un mayor bienestar de la persona.
Lazos constructivos
Hoy el estudio está a cargo de su cuarto director, el doctor Robert Waldinger, profesor de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, quien advierte que a pesar de que estos resultados se han publicado en revistas académicas, “la mayor parte de la gente desconoce estos hallazgos”.
Los estudios sobre felicidad han surgido desde fines de los años 90, de la mano de la llamada psicología positiva. Al contrario de la psicología tradicional que estudia el dolor y la anormalidad, esta disciplina se dedica a investigar los factores que favorecen una vida feliz.
Martin Seligman es uno de sus pioneros. “Él plantea que ni el dinero ni la fama, ni el atractivo físico ayudan en esto”, dice el psicólogo y profesor de la Universidad Mayor, Rodrigo Brito. “Lo importante es cultivar relaciones constructivas, que nos permiten crecer, apoyándonos mutuamente con otros”, agrega.
“Las personas más felices les dan más importancia a los aspectos más intrínsecos de sus objetivos de vida, como son su relación con otras personas, con el ambiente y la naturaleza”, sostiene Wenceslao Unanue, psicólogo y codirector del diplomado en Felicidad Organizacional de la U. Adolfo Ibáñez.
“Desde el punto de vista evolutivo es lógico que las relaciones cercanas hayan ayudado a la especie humana a ser lo que es. Son las emociones positivas, como la empatía, el cariño y el amor las que permiten lubricar las relaciones sociales para una buena convivencia”, explica Claudio Ibáñez, psicólogo y director ejecutivo del Instituto de Psicología Positiva. “La clave del éxito no es individual, sino de grupo, y eso los chilenos sabemos que es importante para enfrentar tragedias como los terremotos”, agrega.
Según Brito, “lo que vemos es que la gente vive en una fiebre creciente de productividad, rendimiento, de cómo ganar más plata y las relaciones se han ido haciendo más instrumentales. Se ha descuidado el tiempo libre, las relaciones interpersonales gratuitas y la disponibilidad hacia el otro”.
En el aspecto laboral, Unanue dice que predomina una visión materialista. “Esto se traduce en estar esperando que se termine luego la jornada, que me paguen lo más posible y olvidarme del trabajo apenas salgo”, dice.
Ibáñez llama a no confundir las relaciones positivas y constructivas, con relaciones ausentes de dificultades, de conflictos y de discusiones, ya que esto último se ve en toda relación de pareja, de trabajo, de escuela o en cualquier equipo humano. “Lo que sí tiene que haber es un predominio claro y neto de las emociones positivas por sobre las negativas. El saber que necesitamos al otro y que vamos a contar con él”.
Por último Unanue destaca que, comparativamente, en el ámbito de estas relaciones constructivas, los estudios muestran una diferencia entre los países.
“Los británicos, por ejemplo, dan mucha importancia a los vínculos con sus amigos”, mientras que a los latinos les importa más sus relaciones familiares.
La edad influye en la felicidad

La época más feliz de las mujeres está entre los 15 y 39 años, mientras que los hombres se sienten más plenos después de los 55 años. Es decir que “con el paso de los años, son un poco más felices los hombres y menos felices las mujeres” asegura Carlos Lemoine, investigador y presidente del Centro Nacional de Consultoría, según el Barómetro Global de la Felicidad, Optimismo, y Esperanza en la Economía del 2016.

viernes, 13 de mayo de 2016

Estrés: asesino silencioso que paraliza al profesional

El estrés crónico es muy habitual y afecta a la salud del trabajador y a su productividad, convirtiéndose en la mayor epidemia laboral del siglo XXI

La ansiedad o la depresión afectan al 24,6% de la población adulta en el mundo. El estrés es ya la segunda causa de los problemas de salud relacionados con el trabajo
Sudoración, palpitaciones, temblores, taquicardia, mareo, nauseas, molestias estomacales, sequedad bucal, dolor de cabeza, intranquilidad motora Si tiene alguno de estos síntomas tal vez sufra estrés, un problema que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como ‘epidemia global’ y que encuentra en los entornos laborales su caldo de cultivo.
Diversos estudios indican que el estrés es ya la segunda causa de los problemas de salud  relacionados con el trabajo. Patologías como depresiones, dolencias cardiacas, alteraciones cardiovasculares, lesiones musculares, problemas isquémicos o dermatológicos pueden tener su origen o verse agravadas por culpa del estrés.
En 1956 el fisiólogo y médico austrohúngaro Hans Selye tomó prestado el término de la física y la mecánica –donde el stress mide la resistencia de los materiales- para denominar un cuadro clínico que él definió como “la respuesta general del organismo ante cualquier estímulo o situación estresante”. Una definición que ya sugiere que este fenómeno no tiene por qué ser necesariamente nocivo.
El estrés es un mecanismo que nos mantiene alerta y nos estimula psicológicamente para enfrentarnos a los problemas. Aumenta la creatividad, nos impulsa a tomar la iniciativa y a que respondamos eficientemente ante situaciones cotidianas. Un punto de estrés en nuestra vida es saludable porque mantiene alta la atención y aumenta la productividad. Nos da esa ‘vidilla’ tan útil, por ejemplo, cuando hay que hablar en público o trabajamos con plazos ajustados.
¿Cómo funciona este mecanismo?
Ante un estímulo externo nuestro organismo reacciona de dos maneras posibles: huida o defensa. Los problemas llegan cuando las demandas del estrés superan el umbral de lo que estamos preparados para afrontar. El estrés se convierte entonces en un asesino silencioso que paraliza al profesional. Una mayor auto exigencia en el trabajo o la presión excesiva de los directivos provoca un aumento de la tensión psicoemocional. Se produce entonces un desbordamiento emocional en la persona, cansancio mental y ansiedad.

Detonantes de las crisis

Las relaciones humanas y las fricciones del día a día son una de las principales fuentes de esta afección. Un correo electrónico o una llamada telefónica pueden ser el detonante de una crisis.
¿Cómo se combate?
Por un lado, aprendiendo a gestionar los pensamientos generadores de ansiedad y reeducando los patrones de conducta, y, por otro, identificando los factores desencadenantes.
Inteligencia emocional, empatía, asertividad y una comunicación fluida formarían parte de esa receta básica anti estrés, ya que, el trabajo se gestiona mejor si se gestionan adecuadamente la emociones y los pensamientos.
Los compañeros y jefes tóxicos, también son un peligroso acelerador de esta dolencia. El estrés es contagioso, por esta razón, se recomienda elegir cuidadosamente las conversaciones en las que se participa en el trabajo. Si nuestros compañeros son de los que se pasan la hora de la comida quejándose de lo mal que va todo, más vale cambiarse mesa o comer solos. El sentido del humor es otro eficaz antídoto. Ante situaciones de muchos nervios, una broma puede ayudar a rebajar la tensión.
Por su tipo de actividad, existen algunos colectivos más proclives a padecer estrés laboral. Profesores de secundaria o personal sanitario entrarían en esta categoría. También aquellas profesiones que trabajan de cara al público o las consideradas peligrosas como bomberos o policías, si bien, éstas últimas gestionan mejor sus niveles de estrés gracias a la actividad física que despliegan.
Por categoría profesional, los mandos intermedios son un grupo especialmente vulnerable debido a que sufren, por un lado, la presión de sus superiores y, por otro, las quejas de sus subordinados.
En cuanto a la edad, las personas mayores tienen más experiencia y llevan mejor el estrés puntual. En cambio, son más propensas a sufrir el síndrome de burnout (quemado). Mientras que con los jóvenes sucede lo contrario: soportan peor los picos de ansiedad, pero son más resistentes en el largo plazo.
Pero si el estrés es devastador para la salud de las personas, también puede poner en serios aprietos a las empresas. Tener empleados estresados significa duplicar los días de baja de la plantilla. Y no se trata únicamente de los síntomas físicos; a nivel emocional el trabajador también se ve seriamente afectado, lo que se traduce en una merma en su rendimiento. Se modifica el estado de ánimo y el comportamiento. Incrementa la inseguridad y las dificultades para concentrarse o tomar decisiones.
Con el objetivo de frenar el estrés de sus empleados, cada vez más empresas ponen en marcha los llamados PROGRAMAS DE BIENESTAR o wellness, que persiguen fomentar una cultura de hábitos saludables dentro de la compañía. Se trata de crear entornos agradables para el trabajo y que posibiliten una gestión inteligente del estrés para así evitar la necesidad de un tratamiento médico.

Fomentar el ejercicio físico moderado forma parte de esta labor de sensibilización, porque hay una relación directa entre el bienestar físico y la productividad. Los empleados que practican una actividad física de forma habitual tienen mayor resistencia y están más capacitados para gestionar situaciones de estrés laboral.

martes, 19 de abril de 2016

Qué es la motivación


La motivación es relativamente fácil de entender pero no es tan fácil de definir y mucho menos de conseguir y cultivar, tanto en uno mismo como en otras personas.
Podríamos definir motivación la fuerza del ánimo de un individuo para alcanzar determinado propósito.
Eso creo que está más o menos claro. La pregunta que nos surge inmediatamente después es: ¿Cómo me motivo a mí mismo? ¿Cómo motivo a los demás? Aquí empiezan las dificultades.
Lo primero que debo señalar es que desde mi punto de vista, no puedes motivar a los demás, la motivación tiene que salir de uno mismo. Lo que se llama la motivación intrínseca.
Es un enfoque radical pero la experiencia me dice que es imposible motivar a alguien que no quiere ser motivado. Por supuesto, podemos facilitar el estado de motivación de una persona mediante factores extrínsecos: podemos proporcionarle aquellas cosas que necesita para mantenerse motivado, pero en ningún caso podremos hacer que se motive.
Y todavía más difícil: la mayoría de personas tienen serias dificultades en identificar qué cosas les motiva. Si preguntas a cualquier persona que trabaje contigo qué es lo que necesita para motivarse probablemente te diga que le gustaría tener más tiempo libre, que le gustaría ganar más dinero, que le gustaría que su trabajo estuviera más reconocido… y puede que todo esto sea cierto.
Estudios demuestran que las cosas que motivan a cada individuo son variables a lo largo de periodos sorprendentemente cortos de tiempo. La motivación por una subida de sueldo dura apenas unos meses, la motivación por un ascenso no suele pasar del año y la motivación por un cambio de trabajo se esfuma en pocas semanas normalmente. Esta motivación por causas reactivas es lo que se conoce como motivación operante.
Posiblemente es por el fenómeno conocido como Piramide de Maslow, en la que las personas ascienden por una escalera de necesidades vitales que les conduce hasta la autorrealización. La motivación nace de querer alcanzar un hito dentro de esta pirámide. Ascender un pequeño peldaño en el reconocimiento, en el bienestar económico o en la conciliación entre trabajo y familia ayuda, pero inmediatamente miraremos arriba e identificaremos cual es el siguiente escalón que podemos alcanzar. 
La naturaleza humana encierra el deseo de mejorar nuestra vida y la de las personas que nos importan.
La motivación puede manifestarse de numerosas formas: algunas personas están más contentas y sociables, otras personas pasarán periodos de tiempo más y mejor concentrados, puede que de forma casi obsesiva… depende de cada persona y situación. No debemos en ningún caso intentar imponer nuestra visión de la motivación a las personas que nos rodean.
Comprender qué es la motivación y, sobre todo, qué es lo que nos motiva, es fundamental para ser felices y ayudar a los demás a serlo.

Si no comprendes los resortes psicológicos detrás del ánimo de las personas y te limitas a aplicar lo que lees y a conceder lo que te piden nunca conseguirás realmente ayudar a nadie a sentirse motivado.

domingo, 10 de abril de 2016

¿Es posible que un cambio de profesión nos haga más felices?

Tener una profesión o hacer un trabajo que no te gusta resta el ánimo, la pasión y la felicidad. Aquí una pequeña guía de cómo hacer los cambios necesarios.
Hay personas muy privilegiadas que desde temprana edad saben a lo que se van a dedicar y lo consiguen, otras que tienen los trabajos ideales y los disfrutan día a día.
Sin embargo, hay personas que, sea por necesidad o por conformismo, permanecen durante mucho tiempo en empleos que detestan, o que simplemente no llenan esa parte del espíritu que alimenta la felicidad.

¿Es posible que un cambio de profesión nos haga más felices?...
La respuesta corta es sí.

Sí, porque si de entrada estás pensando en cambiar de profesión, aunque sea solo una idea pasajera, o cada día son un tormento las horas laborales, o tal vez envidias el trabajo de los demás, es probable que lo que estés haciendo no es lo que más te guste en el mundo.

Y no lo digo yo, aunque lo sé por experiencia propia, sino el gran Sir Ken Robinson, educador y autor de libros especializados en el tema, y que asegura que alguien que está en su elemento no se imagina estar haciendo otra cosa en la vida.
“El Elemento” es el lugar donde la persona hace aquello que realmente quiere hacer y donde es quien siempre ha querido ser
Precisamente en su libro titulado “El Elemento” explica sobre esto, además de amplias indicaciones sobre cómo descubrir el nuestro.
Pero, ¿qué es el elemento al que se refiere Ken Robinson?:
“El lugar donde la persona hace aquello que realmente quiere hacer y donde es quien siempre ha querido ser.”
Así que, una deducción sencilla es que si tenemos dudas sobre si nuestro trabajo es el ideal o simplemente nos encontramos a disgusto en lo que hacemos, muy probablemente no estamos en el lugar adecuado, y, por tanto, nos estará restando alegría.
Esto último puede sonar exagerado pero no lo es; las personas que lo han vivido en carne propia saben perfectamente que cinco minutos en un trabajo odiado se sienten como una hora, o que durante todo el día parece que el reloj se detiene. Por el contrario, si se está en labores que gustan una hora parecen cinco minutos y también que los días vuelan.
Así pues, dedicarnos a lo que nos gusta y nos apasiona nos da una sensación de gozo y nos da energía, y de esa energía vital que nos hace sentir completos y con ganas de continuar con nuestra labor, y, por tanto, sumar factores importantes para la felicidad: sentirnos útiles, hábiles, y con deseos de seguir aprendiendo y perfeccionando lo que hacemos.
Ahora bien, Ken Robinson es muy claro en decir que no siempre lo que más nos gusta (o gustaría) hacer en la vida tiene que ser nuestro trabajo remunerado.
A veces combinar nuestro trabajo y lo que nos apasiona nos envuelve en un ciclo saludable que, mientras uno nos da estabilidad y nos entrena en otras áreas cognitivas, el otro nos da alegría, gozo y pasión.
¿Por qué estoy aquí?
A veces estamos en trabajos no deseados por circunstancias mucho más fuertes que nosotros, es decir, situaciones sociales, familiares, económicas; y bueno, para esos casos las transiciones pueden ser mucho más complejas.
Sin embargo, en la medida de las circunstancias, podemos, o bien agregar a nuestras actividades eso que nos apasiona, o bien arriesgarnos a tomar un camino que no parece seguro de inicio como cambiar de profesión o iniciar una nueva empresa, pero que nos puede llenar de grandes satisfacciones.

En el mismo libro de Robinson, nos explica que muchas veces estamos en actividades que no nos apasionan por tres motivos que él identifica:

1.  Educación: los sistemas de educación de casi todo el mundo están centrados en la estandarización de las pruebas y conocimientos, además de tener sus pilares puestos en los conocimientos óptimos para los procesos industriales. También, porque las escuelas matan la creatividad.

2.  Cultura: los roles culturales muchas veces delimitan las actividades que “le son permitidas” a los individuos. Por ejemplo, los roles de género que de manera intrínseca dictan profesiones ideales para mujeres y hombres. Hacer lo contrario a lo esperado puede ser un proceso muy duro y al que muchas veces no se hace frente.

O las percepciones culturales sobre las profesiones; el arte por ejemplo, volcado como materia de relleno en muchos sistemas educativos hace que las personas se la piensen dos veces o terminen por no decantarse por una profesión artística que, además, será mucho menos reconocida y prestigiada que ser abogado o doctor, que tienen mayor aceptación social.

3.  Estilos de aprendizaje: es decir, la forma en que nos son presentadas las opciones que tenemos para la vida profesional. Esto va muy de la mano de los sistemas educativos, así como de las distintas inteligencias que cada persona tiene. Así pues, si en las escuelas los estudios son tan estandarizados puede que jamás hayamos encontrado nuestro lugar, (nuestro elemento) porque nunca hubo la guía suficiente.
Dar el salto…
En muchos de los casos que Sir Ken Robinson muestra en su libro, las personas que se atrevieron a soltar la zona de confort y enfrentar el miedo, las dudas y las opiniones de los demás, tienen una cosa en común: no se arrepintieron, incluso, cuando esto supuso una reducción de recursos materiales. Esto es muy importante porque la felicidad es un recurso intangible, acaso un estado espiritual que se alimenta, entre muchas otras cosas, por lo que hacemos y somos, en este caso en el terreno de lo laboral.
Las razones para no dar el salto, para hacer eso que siempre hemos querido hacer pueden ser varios: nos da miedo fallar, o no tenemos el apoyo de nuestra pareja, o de nuestros hijos, o porque nos consideramos (o nos consideran) muy mayores para comenzar una nueva actividad.
Y aquí habría que recordar que nuestra felicidad solo nos corresponde a nosotros mismos, y es que todos pueden tener una opinión de lo que “debemos” hacer pero a marcar una tarjeta de asistencia y puntualidad en un trabajo que odiamos vamos solos, así que la decisión es nuestra y las opiniones ajenas solo son bienvenidas si aportan algo constructivo.
Por último, Sir Ken Robinson sugiere realizar una análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas), utilizado habitualmente para negocios y empresas, en este caso con la intensión de replantearnos y ver en papel lo que perdemos, lo que tenemos (como bien pueden ser nuestras aptitudes), distinguir los retos y razonar los problemas venideros, que bien pueden ser opiniones no pedidas, a las que es mejor hacer una idea de cómo hacerles frente.

Luego de esto, queda dar el salto, iniciar ese proceso para hacer lo que siempre quisimos hacer, cambiar de profesión porque sí, porque quise, porque es lo que deseaba y no me animaba, porque quiero y ya. Estoy seguro que los días comenzarán con mayor pasión y ganas, con mayor felicidad.