jueves, 12 de noviembre de 2015

60% de los jefes daña autoestima de sus empleados



Los empleados no buscan en sus jefes a sus mejores amigos, pero si esperan de ellos respeto, honestidad y tacto en las relaciones entre ambos. El que un alto porcentaje de líderes no haya desarrollado los requerimientos básicos para una relación saludable entre ambas partes los lleva a lastimar el amor propio de sus colaboradores, revela un estudio de DDI.
La consultora estadounidense entrevistó a más de 1,200 empleados de 10 diferentes países con el propósito de conocer las raíces de la persistente baja calificación que tiene los líderes en la calidad y efectividad de su gestión. En ella encontró que seis de cada 10 jefes daña en ocasiones la autoestima de los trabajadores a su cargo.
Los hombres reportan más esta situación que las mujeres (32% contra 17%). De hecho, 30% indica que su jefe no mantiene la calma ni una actitud constructiva cuando discuten un problema. Por ello, indica el estudio Lecciones de liderazgo desde la gente que importa, no sorprende que los trabajadores prefieran pescar un resfriado, pagar impuestos o recibir una multa de tránsito que tener una discusión por algún problema con su jefe.
“No digo que mi jefe está mal, pero….”
Peter Weaver y Simon Mitchell, autores del estudio, señalan que la mejor forma de medir a los jefes es a través de los empleados. A pesar de que se han hecho grandes inversiones para desarrollar la calidad y efectividad del liderazgo, esta gestión se mantiene en niveles “tercamente bajos”.
Para conocer de raíz las causas de esta mala gestión, la consultora estadounidense hizo a los empleados preguntas sobre la interacción diaria con sus jefes y que consideran que están haciendo bien y qué están haciendo mal.
Como resultado, un tercio (34%) respondió que su líder no es efectivo en su trabajo, lo que genera por otro lado competencia por el puesto: 45% de los empleados considera que puede ser más efectivo que su jefe y cinco de cada 10 dijo que busca el puesto de éste.
Por otro lado, 37% respondió que sólo a veces o nunca se sienten motivados por su jefe a dar lo mejor. Más aún, dos de cada 10 dijo que dejó su trabajo anterior debido principalmente a su jefe, mientras que 55% expuso que ha considerado dejar su empleo a causa de su líder.
Escuchar debe ser el primer paso para abordar cualquier problema, sin embargo sólo 35% de los empleados consultados por DDI dijo que sus jefes escuchan sus inquietudes y seis de cada 10 consideró que éste no maneja los conflictos de manera efectiva.
Más aún, sólo cinco de cada 10 jefes involucra a los empleados en la toma de decisiones que afectan directamente a estos y sólo 43% de los entrevistados dijo que los jefes rara vez les explican esta toma de decisiones.
Algo preocupante que se cita con frecuencia (34%) es que los jefes tienen favoritos, práctica que envenena la moral de los equipos efectivos, los sabotea y desalienta a los empleados que no son parte de este club pero que ponen su mejor esfuerzo.
Implicaciones
El estudio, que aborda otros tópicos como el líder idea para un empleado, autogestión y delegar funciones, concluye que los líderes deben poner atención a sus puntos ciegos, pero para ello deben antes reconocerlos. Estudios previos de DDI, Pronósticos del Liderazgo Global 2011 y Encontrando el primer escalón revelaron que ocho de cada 10 jefes creen que sus habilidades de liderazgo son buenas o excelentes.
Un primer paso para corregir esta situación es realizar un diagnóstico preciso sobre las fortalezas y áreas de oportunidad del liderazgo, a través de la evaluación.
Por otro lado, los jefes requieren de conversaciones de liderazgo efectivas, entre los miembros del equipo, compañeros de trabajo, clientes y otros directamente involucrados. Las conversaciones efectivas son reuniones de equipo, situaciones rutinarias de coaching, revisiones formales de rendimiento, y son el pan y la mantequilla del liderazgo.



martes, 10 de noviembre de 2015

Frases que me digo todas las mañanas antes de ir a trabajar











10 consejos imprescindibles para motivar a tu equipo


1.    Confía en las personas que te rodean. Si depositas tu confianza en ellos desarrollarán todo su potencial y llegarán a ser los profesionales que esperas que sean.

2.    Procura que los factores de ‘higiene’ del equipo estén cubiertos con unos salarios dignos, un entorno laboral adecuado y permitiendo que todo el mundo asuma su responsabilidad. Según la Ley de los Dos factores, si esto no se cumple tu equipo nunca estará motivado.

3.    Se positivo. La motivación tiene un fuerte componente de subjetividad, así que puede ser construida desde la percepción y el lenguaje. No menosprecies la fuerza del positivismo.

4.    Reconoce los logros de los que te rodean. Marca los objetivos cuidadosamente y celebra que estos objetivos se cumplan. Establece pequeñas victorias si los proyectos son muy grandes o el trabajo es cíclico.

5.    Pásatelo bien y haz que los demás también se lo pasen bien. Pasamos un tercio de nuestra vida trabajando. Es imprescindible trabajar en un lugar en el que lo pasemos bien haciendo lo que hacemos.

6.    Cultiva el compromiso de las personas con su empresa. Tú debes ser el primer cliente del producto que estás vendiendo o desarrollando. Si no lo comprarías tú, ¿por qué deben hacerlo los demás? Eso se llama comer la comida de tu perro.

7.    Trata a las personas con justicia. Premia las actitudes que deben ser premiadas y penaliza aquellas que son incorrectas. Las reglas mejoran la convivencia y hacen que las personas tengan un criterio para evaluar su actitud.

8.    Sé transparente y nunca ocultes nada. Es importante que exista confianza absoluta entre los miembros de un equipo para fomentar su unidad y su motivación. Esto se logra con comunicación y transparencia.

9.    Rompe la rutina. Haz que las personas se conozcan fuera de la oficina y ayúdales a relacionarse a nivel humano y no solamente a nivel laboral. Los team building suelen ser una buena idea para desarrollar estas dinámicas.

10.            Fomenta la solidaridad dentro de tu equipo y procura que todos ayuden a sus compañeros desinteresadamente de forma altruista. Los equipos solidarios son más fuertes y están más motivados  


Fuente Daniel Grifol

domingo, 8 de noviembre de 2015

10 tips para convertirte en el jefe más odiado



¿Por qué ser un gran líder cuando se puede ser uno temido o detestado?
Todo el mundo habla de cómo ser el mejor líder. Todos aspiran a convertirse en líderes respetados, comprensivos, flexibles, inspiradores, íntegros, expertos, confiados… en fin, esas pseudocualidades que ensalzan los videos y charlas motivacionales. ¿Pero, por qué ser un gran líder cuando se puede ser uno temido u odiado? La segunda opción suena mucho más divertida.
Los jefes odiosos desincentivan la creatividad, los cambios y las ideas innovadoras; desmotivan a los empleados, generan un ambiente laboral tedioso, favorecen la incomunicación y la generación de chismes. ¡Esas “moneditas de oro” sí que saben paralizar el crecimiento de un negocio!
Por supuesto, los pésimos jefes nunca pueden faltar en una empresa. Así que, si quieres convertirte en uno, sigue al pie de la letra estos tips:
1. Cárgales la mano de trabajo. Asegúrate de que tus empleados tengan trabajo excesivo (pídeles que hagan incluso el que te corresponde a ti). No importa si tienen que quedarse en la oficina hasta altas horas de la noche varios días seguidos. Para eso están ahí. Y si no les gusta, ahí está la puerta.
2. No los reconozcas. Aunque ellos hagan todo el trabajo duro, llévate el mérito. Al final del día, si los logros se cumplen, es gracias a ti. ¿Verdad? Nunca les digas lo bien que hacen su trabajo y mucho menos los reconozcas en público.
3. Sé excluyente. Elige un par de empleados favoritos y no tengas reparo en mostrar tu preferencia frente al resto del equipo. Llévales regalos, invítalos a comer y pídeles que vayan a eventos especiales. Mantén a los demás bajo la sombra del anonimato.
4. No te involucres. Mantente ajeno a las tareas y los procesos de tu equipo de trabajo. No necesitas estar enterado de lo que hacen y del esfuerzo que requiere su labor; simplemente exígeles que cumplan con los objetivos. ¿Cuándo has visto que los monarcas se involucren en el trabajo de sus lacayos?
5. Mejor aún… ¡distráelos! ¿Ya te aburriste de contestar correos, limpiar tu escritorio, subir fotos en Instagram y regar tus plantas? Ponte a ver videos de perros y gatos en Facebook y pídeles a tus empleados que los vean contigo. Las risas compartidas siempre son las mejores.
6. Sé engreído. Tú eres el experto, y tus subordinados deben saberlo en todo momento. No te dirijas a ellos más que para lo estrictamente necesario, y por supuesto, no comas nunca con ellos. Refuerza tu posición de poder con comentarios como “por eso estoy en donde estoy”.
7. Sé condescendiente. Dado que tú eres superior, dirígete a ellos como si fuesen tontos o no supieran lo que están haciendo. Eso sí, siempre con mucha amabilidad. Diles “mira, Juanito, te voy a explicar cómo funcionan las cosas en el mundo de las ventas” y cosas por el estilo.
8. Mantente eternamente ocupado. Ocúpate en mil tareas y nunca tengas tiempo para asesorar, escuchar quejas o resolver problemas. Tienes cosas más importantes que hacer, como asistir a desayunos o responder correos. Mantén cerrada la puerta de tu oficina y coloca un letrero que lea “no molestar”.
9. Sé rígido. La palabra “flexibilidad” no debería estar en tu vocabulario. Si un empleado te pide alargar un plazo de entrega, dile que no es posible. Establece objetivos inalcanzables y diles a tus empleados que deben cumplirlos “sí o sí” (ah, esa frase tan motivadora…).
10. Haz de la negatividad tu consigna. Critica todo lo que se te ponga enfrente, y de preferencia, nunca estés de acuerdo con nada. Mete cizaña, habla mal de tus empleados y de otros jefes o de los directivos de la empresa. Divide y vencerás, ¿no es ese el mantra del éxito?


Fuente Paulina Santibáñez

Cómo arruinar una empresa en 10 días


Sin importar cuánto tiempo tenga una empresa o cuántas crisis haya sorteado, una mala gestión puede dirigirla a la ruina en un dos por tres.
Las malas decisiones tienen consecuencias terribles. No importa cuánto tiempo lleve una empresa o la cantidad de crisis que haya logrado sortear, una gestión inadecuada puede dirigirla a la ruina mucho más rápido de lo que piensas (aunque, acepto, 10 días es un poco exagerado). Si no quieres que tus sueños se derrumben debes estar consciente de las cosas a evitar. Toma nota:
1. Pon a gente inadecuada en puestos importantes
¿Eres de los que colocas a tus amigos como directores, subdirectores y gerentes? ¡Cuidado! Además de ser algo poco ético, puede llevarte directo al fracaso. Evalúa con sinceridad si las personas que están a cargo de las áreas clave de tu compañía son realmente efectivas y trabajadoras; si no lo son, es momento de cambiarlas. Ten mucho cuidado al elegir a aquellos que se encargarán de tomar decisiones y gestionar gente, pues de ellos depende, en buena parte, que tu empresa sea un éxito o se hunda en poco tiempo.
2. Gasta el dinero en cosas irrelevantes
No hay duda de que el manejo incorrecto de las finanzas es una de las primeras razones por las que un negocio fracasa…y los gastos excesivos e innecesarios pueden ser una cara sentencia de muerte. ¿Compraste televisiones nuevas y tu personal no tiene siquiera computadoras funcionales? ¿Pagaste miles de pesos por un nuevo logotipo (que no necesitabas) y tu servicio al cliente sigue siendo terrible? ¿Gastaste cientos en viáticos para visitar clientes que de antemano sabías que no te iban a comprar? Un buen emprendedor debe ser un buen financiero, o al menos alguien cuidadoso con el dinero. La falta de flujo de efectivo puede ser sumamente peligrosa para un negocio, y más cuando está en sus inicios. 3.
3. Deja que la “juntitis” afecte la productividad
No es ningún secreto: la productividad laboral en nuestro país no es alta. ¿Y cuánto tiempo desperdicias en juntas sin sentido y sin resultados? Este “síndrome” es muy común en las organizaciones, y pocos se ponen a pensar cómo afectan el ritmo de trabajo. Si quieres que tu empresa genere resultados, debes tener procesos y medios de comunicación eficientes que reduzcan al máximo las juntas presenciales. Asimismo, procura que cuando te reúnas con tu equipo tengas metas bien establecidas, un tiempo de duración definido y la selección correcta de los asistentes.
4. Cae en la parálisis por análisis
¿Planeas y planeas pero no ejecutas? ¡Tienes un problema muy grave! De nada sirve la planeación si no es para actuar de manera contundente y definitiva. La parálisis por análisis puede acabar con tu empresa antes de lo que imaginas. Por un lado, tu competencia podría actuar mucho antes que tú, y, por otro, generas un clima de incertidumbre entre tu gente que no es nada positivo para su productividad. No permitas que el exceso de información te paralice; actúa y haz cambios sobre la marcha.
5. No tomes decisiones (aunque sean difíciles)
¿No quieres despedir a un gerente porque lleva muchos años en la empresa? ¿Te da miedo quitar un producto que no funciona? ¿Temes a los cambios de cultura y a la implementación de nuevas estrategias? El directivo cobarde es uno de los más dañinos para las organizaciones modernas. Este tipo de personas no se atreven a tomar decisiones; sólo hablan y se quejan. Recuerda que ninguna decisión es completamente buena ni completamente mala; lo que sí es fatal es la incapacidad de tomar decisiones.
6. Rodéate de personas dañinas
Una empresa es su gente. Si tu empresa está llena de individuos que no tienen valores y que están dispuestos a dejar a un margen la ética por conseguir los resultados, te tengo una noticia: tarde o temprano tu compañía se derrumbará. Fíjate muy bien en la gente con la que trabajas, más allá de su currículum y de sus habilidades. Las personas generosas y con ganas de trabajar son mucho más valiosas que aquellas que sólo persiguen el dinero y el poder.
7. Desmotiva a la gente
De nuevo: lo más valioso que tiene una empresa son las personas que trabajan para ella. Si eres del tipo de directivo que promete y promete, pero nunca cumple, entonces es muy probable que tu equipo tenga la moral baja. Además, si no pagas sueldos competitivos, exiges de más, no das prestaciones y continuamente les llamas la atención, lo más seguro es que su productividad también sea deficiente. No te enfoques únicamente en los números, fíjate también en las personas. Evalúa cuál es el clima laboral de tu organización; si todo son quejas y malestares, es una señal casi segura de que vas directo al fracaso.
8. No innoves
Hasta la compañía más grande y exitosa puede caer si se mantiene estática. Ejemplos sobran: Kodak, Blockbuster, BlackBerry, etc. Nunca (¡nunca!) puedes “dormirte en tus laureles”. Si tu empresa es pequeña, aprovecha su tamaño para probar, innovar y hacer cambios. No limites la generación de ideas; por el contrario, impulsa la creatividad y la experimentación. En el competido mundo de negocios actual, la capacidad de innovación es elemental y es lo único que te permitirá seguir siendo relevante en el mercado.
9. No escuches al mercado
¿Crees saber lo que quieren tus clientes pero en realidad nunca escuchas lo que dicen? ¿Constantemente recibes informes sobre la situación del mercado pero aún no haces algún cambio para adaptarte? Uy, uy, uy. Recuerda: sin clientes no hay negocio, y la mejor manera de encontrarlos y asegurarlos es escuchar con atención lo que dicen de ti y de tus competidores (en redes sociales, internet, tiendas, etc). Sólo así descubrirás áreas de mejora y oportunidades de negocio.
10. No te involucres
Como CEO o fundador de una empresa, tu presencia es esencial para que funcione y cumpla con la visión que planteaste. No importa si tienes una organización totalmente funcional, donde hayas delegado las principales tareas y cada quien sepa lo que debe hacer (¡bien por ti si ya lo lograste!): tienes que estar presente. Primero, para asegurarte que se vivan los valores y la cultura empresarial sea la que soñaste; segundo, para evaluar a tu personal y entender cuáles son sus deseos y frustraciones; y tercero, por tu bien como emprendedor, nunca te alejes de tu proyecto



Fuente SoyEntrepreneur

sábado, 7 de noviembre de 2015

28 Formas Para Atraer Más Clientes a tu Negocio…

Muchas de las personas que inician un negocio no se dan cuenta, de la importancia de tener una estrategia y un presupuesto para ATRAER CLIENTES Y TAMBIÉN PARA RETENERLOS, esto quiere decir hacerlos regresar.
Aunque todos tienen diferentes motivos para comenzar un negocio y uno de ellos es generar riqueza a través de las utilidades o ganancias, esto no podrá ser posible si los productos y servicios que se ofrecen no son adquiridos por alguien que esté dispuesto a pagar por estos, y a estos se les llama clientes o consumidores.
Los negocios exitosos son creados porque resuelven los problemas y satisfacen las necesidades del mercado, de los consumidores, y sólo cuando se logra esto se puede generar suficiente dinero para pagar los costos, gastos y obtener una ganancia, para la empresa, para los dueños.
Es aquí en donde muchos empresario fallan, primero porque tratan de satisfacer sus necesidades personales o de la empresa antes que las de los clientes y segundo porque no cuentan con un plan de mercadotecnia y servicio al cliente que haga que los consumidores se enteren de que se ofrece esos productos y servicios y luego quieran regresar a esa misma empresa para volver a adquirir estos.
A continuación te presentamos una lista de 28 ideas valiosas que puedes implementar para mejorar la gestión de tus clientes buscando con ello fidelizarlos y mejorar en consecuencia tus ingresos
1.       Imprime tarjetas de negocios y repártelas con tus amistades, contactos y clientes actuales. Son económicas y pueden ser muy efectivas cuando alguien requiera tus servicios.
2.       Pide referidos a tus mejores clientes. Si su nivel de satisfacción es alto entonces tendrás una lista de nombres con gran potencial.
3.       Incluye el nombre de tu negocio, logo y teléfonos en tu firma de email. Aunque parezca simple esta es una técnica antigua que funciona.
4.       Haz una lista de correos de clientes potenciales y envíales ocasionalmente información publicitaria de tus productos y servicios.
5.       Crea una página web gratuita para tu negocio y haz que la dirección aparezca en toda tu publicidad y tarjetas de presentación.
6.       Crea promociones especiales como descuentos y premios a tus mejores clientes. Esto generará una auto-promoción que atraerá otros clientes.
7.       Revisa el perfil de tu cliente y enfoca tus recursos en llegar a ese perfil específico.
8.       Crea una campaña de email marketing, puedes conseguir bases de datos con direcciones locales para enfocarla adecuadamente. 
9.       Crea una fanpage de Facebook y comienza invitando a tus amigos. Te sorprenderá la cantidad de clientes que pueden comenzar a llegar por este medio.
10.   Créate una cuenta en Twitter y pública ocasionalmente información de tus productos o servicios. Los resultados pueden ser lentos y escasos pero debes ser paciente y darle tiempo a los medios sociales.
11.   Analiza que está haciendo la competencia para atraer clientes. Descubrirás buenas ideas y hazlo aún mejor.
12.   Incentiva y motiva a los vendedores que estén logrando los mejores resultados.
13.   No bajes tus precios a la ligera, mejor implementa promociones temporales que te permitan seguir compitiendo.
14.   Mejora lo que ha funcionado. Si una estrategia te dio buenos resultados, mejórala y síguela utilizando.
15.   Asegúrate que tus empleados ofrezcan una excelente atención al cliente. Nada genera más recomendaciones que un servicio excepcional.
16.   Busca ofrecer siempre valor agregado para tus clientes, eso hará una diferencia que los clientes valoran y hace que vuelvan.
17.   Utiliza la técnica de sampling para que la gente pruebe tu producto y se quede contigo como nuevo cliente.
18.   Patrocina algún evento local o al equipo infantil de fútbol para que la gente se fije en tu marca.
19.   Reparte volantes promocionales en tu zona y ofrece algún pequeño descuento o beneficio a quién se presente con su volante así medirás la efectividad del mismo.
20.   Anúnciate en los clasificados del periódico local. Son económicos y te mantendrán visible.
21.   Anúnciate en la guía comercial de tu localidad.
22.   Mejora la presentación personal de tus colaboradores. Cuando una persona se ve mejor, vende más.
23.   Pública algún artículo para una revista, así te formarás una imagen como autoridad en el tema.
24.   Mejora la presentación de tu local o punto de venta. Recuerda que el gusto entra por los ojos y si tu local se ve mejor, la gente estará más predispuesta a comprar.
25.   Ofertas! Esta es la palabra mágica que atrae más clientes. Si planificas adecuadamente tu estrategia puedes presentar ofertas muy atractivas que incrementen tu tráfico de clientes.
26.   Haz alianzas con otros comercios. Intercambia productos y servicios o bien realiza algunas promociones en acuerdo y de esa manera llegarán más clientes nuevos.
27.   Contrata espacios de fin de semana para colocar un kiosko en un centro comercial y promocionar tus productos. Esto atraerá la mirada de nuevos clientes potenciales.
28.   Crea un sistema de referidos que premie a tus clientes por referir a otros clientes nuevos.

Fuente Edwin Amaya